TICK TACK, TIEMPO, ESPACIO Y COMUNICACIÓN
BLOG DE CRÍTICA Y REFLEXIÓN SOBRE ARTE Y ACTUALIDAD CULTURAL
viernes, 18 de octubre de 2019
miércoles, 16 de octubre de 2019
ESPAÑA Y CATALUÑA, TIERRAS DE ETERNOS CONFLICTOS
Toda crispación es evitable si la
inteligencia prevalece sobre cualquier tipo de testosterona ideológica y
política. Lo que está ocurriendo en Catalunya, desde hace tiempo, es triste y
desolador, pero es la consecuencia de cuando las cosas se hacen mal, pésimamente
mal. La casuística de esta dinámica es tangible y conocida pero es tema para
tratar aparte. Lo que si es un a realidad inmediata es que el puente entre España y Cataluña está completamente roto y veo muy difícil su reconstrucción. Y con los puentes rotos nadie puede cruzar el abismo.
Catalunya y España están en una permanente encrucijada bidireccional de difícil solución, especialmente porque “ningún Estado, mientras tenga fuerza, permitirá que un territorio suyo se separe del conjunto, aunque éste tenga su propia personalidad histórica, desarrolle protestas pacíficas o genere desórdenes de cualquier tipo." En segundo lugar, porque la política no es un juego de niños, es un ejercicio muy serio que implica características de las cuales hoy en día se carece, especialmente en este país. En tercer lugar porque la política deja de existir cuando se muestran los “cojones” en lugar del cerebro, algo muy típico del temperamento español, y cuando desaparece la via del diálogo, la convivencia y la empatía, bases de cualquier democracia real; no no hay ingeniería posible y capaz de construir puentes cuando no existe actitud para manetnerlos en pie. En cuatro lugar, cabe saber que la independencia de un territorio no se consigue utilizando astucias emocionales, poniendo tenso al feroz guardián de la integridad, ambas acciones que sólo conducen a consecuencias cual de ellas más represivas. En quinto lugar, la independencia es un proceso muy lento que debe trabajarse con inteligencia, estrategia, tiempo, paciencia y gran habilidad política. Todas ellas cualidades carentes en esta profunda crisis. Toda celeridad es un mal aliado a los cambios porque el chip mental es el primer objetivo a cambiar. En sexto lugar, lamentablemente la historia nos ilustra que la gran mayoría de las independencias de países o de territorios sólo se han conseguido a través de revoluciones violentas o estallidos bélicos pero contrariando al gran Carl Von Clausewitz (“la confrontación armada es la continuación de la política por otros medios”), la violencia es la mayor atrocidad de las concebidas por el ser humano. Y este no es el camino hacia el futuro.
Catalunya y España están en una permanente encrucijada bidireccional de difícil solución, especialmente porque “ningún Estado, mientras tenga fuerza, permitirá que un territorio suyo se separe del conjunto, aunque éste tenga su propia personalidad histórica, desarrolle protestas pacíficas o genere desórdenes de cualquier tipo." En segundo lugar, porque la política no es un juego de niños, es un ejercicio muy serio que implica características de las cuales hoy en día se carece, especialmente en este país. En tercer lugar porque la política deja de existir cuando se muestran los “cojones” en lugar del cerebro, algo muy típico del temperamento español, y cuando desaparece la via del diálogo, la convivencia y la empatía, bases de cualquier democracia real; no no hay ingeniería posible y capaz de construir puentes cuando no existe actitud para manetnerlos en pie. En cuatro lugar, cabe saber que la independencia de un territorio no se consigue utilizando astucias emocionales, poniendo tenso al feroz guardián de la integridad, ambas acciones que sólo conducen a consecuencias cual de ellas más represivas. En quinto lugar, la independencia es un proceso muy lento que debe trabajarse con inteligencia, estrategia, tiempo, paciencia y gran habilidad política. Todas ellas cualidades carentes en esta profunda crisis. Toda celeridad es un mal aliado a los cambios porque el chip mental es el primer objetivo a cambiar. En sexto lugar, lamentablemente la historia nos ilustra que la gran mayoría de las independencias de países o de territorios sólo se han conseguido a través de revoluciones violentas o estallidos bélicos pero contrariando al gran Carl Von Clausewitz (“la confrontación armada es la continuación de la política por otros medios”), la violencia es la mayor atrocidad de las concebidas por el ser humano. Y este no es el camino hacia el futuro.
La situación en Catalunya está repleta
de errores por ambas partes. Los patinazos han sido esperpénticos. Calmar los ambientes y acercar posiciones para que sean capaces de
tender nuevos puentes de comunicación, parece ser la única solución
posible para evitar las quiebras. España debe prepararse para afrontar un gran cambio como país, si o si, porque
su modelo como Estado, centralizado y monárquico, está obsoleto, y por tanto, precisa de una
construcción distinta sobre la territorialidad. Un primer puente para abrir diálogos -aunque no guste a ciertos sectores políticos y financieros todavía anclados en férreas sistemas de
inmovilismo- sería que el actual gobierno de
España iniciara la tramitación de los indultos a los condenados del Procés. Lejos
de ser un signo de debilidad vendría a ser la demostración ante el mundo de un Estado
fuerte que confía en sus propias capacidades democráticas para resolver las
diferencias. Como dice la sabia reflexión: "sin perdón no hay paz". Solo así se podrían calmar los egos heridos y actualmente atrincherados. Sólo así es posible la apertura de mesas de negociación para solucionar políticamente lo que nunca debió
llegar a los tribunales. Eso quizás sea mucho pedir teniendo en cuenta las ideas
alocadas que aun deambulan por un país encapsulado en viejos tiempos obsoletos.
Los Estados deben modernizarse, actualizarse en base a generar equilibrios entre sus fuerzas.
Ese consenso global es necesario para construir países fuertes y modernos. Y para ello hay que trabajar sin asperezas. Los
problemas nunca se pueden solucionar con vociferios, violencias, extremismos y
crispaciones como armas. Hoy en día, los dirigentes sabios deben permanecer al margen
del encegamiento, de las acciones provocantes y agresivas que únicamente conllevan mayores agravios a los problemas.
El pulso entre Catalunya y el
Estado español tiene sin duda razones muy lejanas y revisando todo este largo tiempo se descubre que ningún
gobierno, central y autonómico, ha sabido ver y afrontar la problemática con
inteligencia, ni tan siquiera prever las secuelas que de todo ello se derivarían. Probablemente un adecuado concierto económico en su momento y el reconocimiento de un posible estado
plurinacional, como define a otros países, hubieran sido dos medidas eficaces y clarividentes
para progresar hacia la resolución de los graves conflictos que atraviesa este país. Todos debemos
aprender que las vías unilaterales, opresivas, cerradas y violentas, sólo conllevan a espirales virulentas que a su vez generan bucles interminables sin solución. Cuesta entender pues que en pleno siglo XXI ninguna de las
formaciones políticas españolas tengan la valentía, la inteligencia y la voluntad
para afrontar los cambios tan necesarios que daría un aire más equilibrado al país. La pregunta salta a la vista... ¿Por qué
existe tanto miedo a ese cambio? Quizás la respuesta a esta pregunta permita descifrar la clave
que bloquea el resorte de este cambio tan necesario. Pero mientras en España
imperen los viejos poderes, todos los resortes a posibles cambios serán abortados y serán impensables.
Carlos Flaqué Monllonch
jueves, 10 de octubre de 2019
¿QUIÉN TRATA DE DEMONIZAR A GRETA THUNBERG?
Desde hace tiempo el cambio
climático, las políticas y acciones que giran en torno al mismo, incluyendo la
actitud de la gente y de los Estados, es un tema que está presente en todas las
cabeceras mediáticas del planeta. Durante este largo período de tiempo ha aparecido un
nombre que se ha convertido en un personaje viralmente famoso, fuente de
partidarios y detractores, algunos de estos altamente corrosivos y
maliciosos. Me refiero a Greta Thunberg, la activista ambiental sueca que ha
centrado su lucha por evitar los efectos devastadores del cambio climático.
Greta es conocida por su especial forma de expresarse ante los líderes y
asambleas políticas a los que pide intensamente una acción inmediata para
abordar de una vez la crisis climática. Sus declaraciones han puesto en
evidencia a todos los estamentos del poder político, empresarial e industrial mundiales,
especialmente por su doble juego sobre el clima, generando opiniones y críticas
diversas. Lo más grave es el uso de determinadas estrategias para desacreditar
a Greta y a su familia, algo muy típico cuando se trata de buscar estrategias
de descrédito. La propia escritora Tina Lowe del Washington Examiner escribió:
“Los padres de Greta Thunberg
buscadores de fama, particularmente su madre, estrella de ópera cuya fama se
desvaneció, están prostituyendo y echando a perder a Greta, sin tener en cuenta
los supuestos problemas mentales que sufre. Al hacerlo la estaban sometiendo a
abuso infantil.”

Lo que no es ético ni moral es, desde
las plataformas de poder, la defensa de ciertos intereses político-económicos partiendo
de acciones malévolas contra un menor que padece además el llamado “síndrome de
Asperger”, un trastorno que lo padecen o han padecido muchas personas y niños,
algunas famosas como Albert Einstein, Andy Warhol, Bill Gates, Steven
Spielberg, Charles Darwin, Tim Burton, Dan Aykroyd, Daryl Hannah, Keanu Reeves,
Stanley Kubrick, Courtney Love, Syd Barret, Anthony Hopkins, Woody Allen… La
mayoría de estas celebridades han sido aceptadas socialmente gracias a su
aportación al sistema, pero en las escuelas muchos niños sufren Asperger y
generalmente son víctimas de bullying o descrédito social. En el caso de Greta Thunberg
contra la cual se utiliza el Asperger como arma de acoso y derribo personal.
Este tipo de estrategia es inmoral y define una perversidad inimaginable. Lamentablemente
nuestra sociedad busca por encima de todo proteger determinados intereses que
no convienen que sean puestos en entredicho. Greta simplemente es una chica de 16
años muy preocupada por el futuro del planeta y hace difusión de ello para
crear una conciencia colectiva que reequilibre el desvarío voraz del
capitalismo neoliberal. A su manera trata de dar un claro mensaje tocando los
puntos más emocionales de la gente afín de todos tomemos conciencia definitiva
sobre la debacle que amenaza nuestra supervivencia. No le busquemos pues los
tres pies al gato y empecemos a cambiar nuestros hábitos. Este es el mensaje.
Carlos Flaqué Monllonch
miércoles, 19 de junio de 2019
STOP BULLYING (1): EL ACOSO ESCOLAR

Según los datos de las Naciones
Unidas y de la Organización Mundial de la Salud, cada año se producen
aproximadamente 600.000 suicidios de menores, de los cuales, más de un 50% son
causados a causa del “bullying”. Estos chicos son víctimas de niños acosadores,
niños crueles que desde muy pronto eligen el camino de molestar, mofarse,
humillar y “castigar” a los demás… física y emocionalmente. Una de las
preguntas que la sociedad debe plantearse es saber por qué lo hacen. Muchas son
las razones que pueden enumerarse como los tipos de escuelas, las diferencias
culturales, las procedencias dispares de los niños, etc., pero por regla
general el principal causante del acosador surge de la propia familia, quien
por diversas razones como conceptos erróneos sobre educación, ausencia de padre
o madre y su correspondiente carencia afectiva, tensiones matrimoniales, padres
violentos y con conductas erróneas, situaciones socio-económicas excesivas o
carentes, mala organización del hogar… Así empieza y evoluciona el problema.
El niño acosador es el típico
“chulito” que se cree mejor o más fuerte que otros. Su perfil se percibe de
inmediato. Para imponer su “ley” busca rodearse de admiradores. El acosador
crece porque tiene público que lo alimenta. Si se queda solo, termina por perder
su marco de influencia y, por ende, su poder. Los ves en casi todas las
escuelas, en los equipos deportivos, en las colonias escolares, en los recreos
o parques, en los casales de verano, en las actividades extraescolares, en las
redes sociales y en las aplicaciones de mensajería móvil. Son los clásicos
“vaciletas” o “cabecillas” que van por la vida de duros, de sabios, de
estrellas, según sus habilidades o estrategias. Son así porque sus compañeros
de clase y los adultos cercanos toleran su comportamiento permitiéndoles
desarrollar este tipo de roles. Todos hemos visto o vivido episodios de este
tipo en alguna etapa de nuestra vida, bien como autores, cómplices, victimas o
espectadores silenciosos.

Foto: Getty Images
Ser diferente muchas veces abre
el camino para ser víctima de los acosadores. Si el acosado no es capaz de
frenar esa primera vez, se inicia la creciente espiral que termina por devorar
a la víctima. Los responsables son la sociedad en general, pero en concreto,
las familias, las escuelas y las entidades deportivas. El “bullying” existe
porque los adultos lo permiten. ¿Existen soluciones? Si, por supuesto… la forma
principal para evitar el acoso escolar es mediante una educación basada en el
fomento de valores sólidos, como el respeto, la tolerancia o la empatía con el
prójimo. Cabe recordar que nadie es nada sin los otros y nada se consigue sin
implicación de todos.
Carlos Flaqué Monllonch
NO AL BULLYNG (2): EN EL DEPORTE Y FÚTBOL INFANTILES

Muchas veces solemos percibir el “bullying” de manera muy localizada, centralizándolo mayoritariamente en las escuelas ya que es el espacio donde los niños de distintas edades y procedencias, conviven asiduamente durante mucho tiempo. Pero el “bullying” también se da en otros ámbitos infantiles ajenos en la escuela, por ejemplo, en el mundo del deporte. El fútbol base es un buen ejemplo.
Normalmente las relaciones personales entre los chicos de un equipo suelen ser buenas, a excepción de pequeñas discusiones, puntos de vista contrarios o choques entre caracteres, casi siempre derivados del juego. No se puede pretender que todos los chicos sean amigos pero sí que tengan una buena relación entre ellos o, como mínimo, una relación de respeto. No obstante, a veces, se producen situaciones que pueden considerarse como acoso, bien físico, verbal, psicológico o social. Es decir, cuando uno o diversos niños ejercen poder sobre otro con la intención de molestarlo, ridiculizarlo o de hacerle daño, todo ello sin que la víctima tenga la posibilidad de defenderse, o si lo hace quede por ello excluido el grupo. Se dan estos casos cuando hay ciertos niños que se ríen de otro, cuando le insultan o le ponen un mote ofensivo, cuando le ignoran o le echan la culpa de algo que ha salido mal, no le hablan, dejan de incluirle en sus planes, no quieren hacer ejercicios con él, no le pasan el balón durante el juego.
Normalmente las relaciones personales entre los chicos de un equipo suelen ser buenas, a excepción de pequeñas discusiones, puntos de vista contrarios o choques entre caracteres, casi siempre derivados del juego. No se puede pretender que todos los chicos sean amigos pero sí que tengan una buena relación entre ellos o, como mínimo, una relación de respeto. No obstante, a veces, se producen situaciones que pueden considerarse como acoso, bien físico, verbal, psicológico o social. Es decir, cuando uno o diversos niños ejercen poder sobre otro con la intención de molestarlo, ridiculizarlo o de hacerle daño, todo ello sin que la víctima tenga la posibilidad de defenderse, o si lo hace quede por ello excluido el grupo. Se dan estos casos cuando hay ciertos niños que se ríen de otro, cuando le insultan o le ponen un mote ofensivo, cuando le ignoran o le echan la culpa de algo que ha salido mal, no le hablan, dejan de incluirle en sus planes, no quieren hacer ejercicios con él, no le pasan el balón durante el juego.

Foto: https://www.coachup.com
Sea cual sea el tipo de acoso, la reacción más visible es la que repercute en el rendimiento deportivo del chico acosado. Antes de ciertos hechos era efectivo y de repente ha dejado de serlo, su actitud en el terreno de juego ha cambiado a mal. Ahí es donde entra la figura del entrenador, ya que es la persona adulta que tiene más contacto con los chicos y su obligación cosiste no solo en lo puramente técnico sino en la gestión psicología del grupo. El conocimiento de cualquier sospecha d cambio negativo en un chico debe activar de inmediato la implicación de los responsables deportivos a fin de optar por aplicar las medidas oportunas a fin de solventar el problema y volver a la normalidad, no solo por el bien del chico afectado sino por el bien de todo el conjunto.
A veces se dan casos donde el propio entrenador es quien se convierte en el acosador que, por razones desconocidas, la toma con un jugador, no valorando sus capacidades, remarcando más sus errores que aciertos, no motivándole progrese, castigándole sin jugar los minutos que debería, o transmitiéndole frases desmotivadoras como no sirves para…, no tienes el nivel mental que deberías tener, no tienes ni pu…a idea de…, o insultos como… eres tonto o qué, así no vas a llegar a ninguna parte, estás estropeando el trabajo de tus compañeros, tus compañeros lo hacen mejor que tú… todo eso, una y otra vez, termina por doblegar al más fuerte, especialmente cuando el chico afectado ve que el entrenador tiene a sus chicos favoritos y él es desterrado sin motivos claros.

En fin, el respeto entre todos es un objetivo que debe fomentarse desde toda la comunidad deportiva: dirección del club, coordinación y entrenadores. Su objetivo no solo es formar técnicamente, sino generar también un buen “feeling” entre todos. No debe olvidarse que el fútbol es un trabajo de equipo y tener un chico mal en un equipo supone una tremenda debilidad para el conjunto. Es por ello que es necesario que los clubes empiecen a trabajar este tema, especialmente aquellos que tratan con niños. Deben tomarse en serio el hecho de crear y poner en práctica reglas de convivencia, compañerismo y respeto adecuadas, así como disponer de protocolos anti-acoso para evitar que el “bullying” se instaure en los campos y equipos de fútbol. Sin lugar a dudas, los entrenadores deben ser buenos gestores psicológicos, de lo contrario mejor que se dediquen a otra cosa.
Carlos Flaqué Monllonch
jueves, 13 de junio de 2019
DONALD MCCULLIN, EL DURO TESTIMONIO DE LA GUERRA

“Crecí en la ignorancia, la pobreza y el fanatismo totales, y esto ha sido
para mí una carga durante toda mi vida. Me han manipulado y he manipulado a
otros, fotografiando el sufrimiento y la miseria. Soy culpable en ambas
direcciones: culpable porque podía caminar hacia otro lado mientras ese hombre
moría de hambre o era asesinado con un arma. Estoy cansado de la culpa, cansado
de decirme a mí mismo: no maté a ese hombre en esa fotografía, yo no maté de
hambre a ese niño.”
En el mundo existen múltiples
realidades contrapuestas, polos que diagraman escenas a ritmo de palacios y
cuerdas flojas. Son los contrapuntos de la abundancia y de la carencia, del
placer y del dolor, de la profesión y de los propios principios, un cosmos que
se baraja y se agrieta lentamente dentro desde su propia esencia. Es mundo
incomprensible, un motor loco cuya dinámica insana no para de girar. Es el
escenario duro de las guerras, el hambre, las miserias, las torturas o la
degradación, como constantes de la humanidad, ese libro gigantesco escrito con
el daño y la sangre, el odio y las pasiones, las conquistas y los sufrimientos.
Gracias a la labor de estos integrantes de la Humanidad, el mundo hoy en día es
consciente de ciertos hechos, de momentos donde se exhala el hedor de la
finitud o el perfume del abuso o la consternación. Es la intensa labor de
profesionales que anteponen el riesgo por idea, seres que a cada segundo deben
construirse a sí mismos, sin importarles perder la vida, exponerse a enfermedades,
permanecer forzosamente impasibles al dolor ajeno, aunque interiormente lleven
la sangre hirviendo y la piel reseca por la aridez de los sistemas. Es la vida
de los reporteros gráficos, aunque no todos llegan a viejos para contar sus
historias. Es la parte de los productores y realizadores.

En la otra parte de la cruda realidad
están los otros, los que sufren en propias carnes las injusticias de este
mundo, las decisiones que generan los conflictos y las carencias. Son las los
seres humanos que mueren olvidados entre el polvo y las astillas, entre las balas
y esqueletos, junto a restos de basura y plagados de enfermedades y de insectos.
Son los seres que deambulan perdidos en un mundo que, por desgracia, les ha
puesto en el lado oscuro de la vida. Es el lugar donde los suspiros marcan los
gestos que detienen la vida y sesgan toda esperanza. Nadie sabe los porqués
pero si las razones. El ser humano es un depredador muy peligroso y el
reportero de guerra lo sabe, mejor que nadie. Los seres humanos no son números
ni marionetas, son almas que han tenido la mala suerte de cruzarse en caminos de
sufrimiento destruyendo todos sus sueños.
Entre ambos polos se alza la
imagen registrada, la foto que eterniza lo que el ojo humano ve y llora, ese
instante donde la realidad se convierte en la mejor icono de “World Press” o en
la “cover” de algún “mass media” de gran tirada. La plasmación de esta imagen
puede suponer la conquista de la fama o el inicio de una caída, un extraño
dualismo que hace del fotógrafo un ser único e imprescindible, un puente
infatigable entre dos polos extremos.



“Cuando uno empieza a cubrir guerras, todo es muy excitante. Uno no se
plantea cuestiones morales. Pero a medida que desarrolla su trabajo, a medida
que ves matar a niños o que los ves agonizar, las cosas se vuelven horribles y
entonces surgen los cuestionamientos. Cuando fui a Vietnam, todo me resultaba
excitante: las bombas, la selva, los paracaídas, los helicópteros, las explosiones.
Era Hollywood. “Apocalypse Now”. Estuve allí doce días. Cuando me fui, parecía
tan loco como los soldados norteamericanos que había fotografiado. Y me
preguntaba: ¿qué tiene esto que ver con la fotografía?”
Don McCullin es un grandísimo representante de estos dos
contrastes, un profesional inmenso que tras consagrar parte de su vida al
fotoperiodismo extremo, un día decidió apartarse de la barbarie bélica donde la
fina ley de la supervivencia parece no importarle a nadie. McCullin nació el 9
de octubre de 1935 en Finsbury Park, Londres, uno de los barrios de la capital
inglesa más duros y todavía en ruinas a consecuencia de los bombardeos alemanes
de la Segunda Guerra Mundial. Sus orígenes humildes no le impidieron sin
embargo llegar a convertirse en uno de los mejores fotógrafos de guerra de la
historia. Su espíritu le condujo prontamente a mostrar las capas más bajas y
desgraciadas de la sociedad: parados, pobres y marginados, llegando a
escenificar los lados más dramáticos de las ciudades y sus duras realidades.

“Mi carrera se inició y se alimentó de violencia. Uno de los chicos que formaban parte de mi grupo se enfrentó a una banda de muchachos. Llegó la policía para separarlos y alguien mató a mi amigo con un cuchillo. Yo había tomado fotos como amateur de ese grupo de amigos, entre los que estaba el asesinado, y entonces las llevé a un diario muy famoso, “The Observer”. Eso sucedía en 1958. Unas semanas después publicaron media página con mis imágenes. Y, al día siguiente, me ofrecieron un trabajo. Era algo increíble. No sabía nada de fotografía.”
Poco a poco fue tejiéndose su
alma de reportero de riesgo, dejando la crudeza de las calles para adentrarse
en el oscuro mundo de la guerra y sus consecuencias. Retrató Chipre, Vietnam,
el Líbano y Afganistán. Fue apresado y conoció el horror de las cárceles de Idi
Amin, el dictador militar y tercer presidente de Uganda dejando en una huella
imborrable: “Cuando voy a una guerra, siempre leo todos los informes y los
libros sobre los problemas que la generaron. Pero cuando se llega a los lugares
de combate, es imposible actuar con una mente abierta porque las atrocidades
que uno ve, hacen que te inclines por los que han sido agredidos o invadidos,
por los débiles”.
“Estaba en Beirut y vi cómo una bomba caía sobre una casa y la destruía
por completo. En la calle, había una mujer, la propietaria. Delante de sus ojos,
en un segundo, había visto desaparecer todas sus posesiones, lo que había
levantado en toda una vida. Yo alcé mi cámara y tomé una fotografía de ella
frente a las ruinas. La mujer se dio cuenta. Vino hacía mí y me empezó a pegar.
Me pegaba y me pegaba. Yo no me defendía. No tenía derecho de hacerlo. Esa foto
conmovedora, por la que me pagarían mucho, la había conseguido gracias a ese hogar
reducido a cenizas. Volví al hotel. Me decía: “Estoy harto de este trabajo”.
Fui al café a tomar algo para recuperarme. Y, al rato, apareció un amigo y me
dijo: “¿Sabes una cosa?” y yo le respondí: “No me molestes”. Y él continuó: “La
mujer que te pegó, la mujer a la que le destruyeron la casa, acaba de ser
matada por una bomba”. Regresé a Inglaterra. Desde entonces no fui el mismo. En
diez años no volví a tomar fotos de guerra. No creo que vuelva a hacerlo. Estoy
harto de la fealdad y del horror de las guerras.”

Durante el servicio militar estuvo en la “Real Air Force” británica (RAF) y más tarde en la crisis del Canal de Suez (1956) donde trabajó como asistente de fotografía. Entre 1966 y 1984, trabajó como corresponsal de ultramar para el “Sunday Times Magazine”, registrando catástrofes ecológicas creadas por el hombre, como la Guerra de Biafra (1968) y las víctimas del SIDA en África. También cubrió la guerra del Vietnam y el conflicto de Irlanda del Norte. En 1968, su cámara Nikon paró una bala que iba dirigida a él, salvándole la vida. Es el autor de numerosos libros y premios: “World Press Photo Award” (1964), “Warsaw Gold Medal” (1964), “Order of The British Empire Medal” (1993), “Cornell Capa Award” (2006), entre muchos más. Profundamente marcado por las experiencias vividas como reportero de guerra, los últimos trabajos fotográficos de McCullin se alejaron por completo del drama humano, del horror de este siglo. Necesitaba desconectar. Desde hace tiempo ha preferido viajar y fotografiar las ciudades perdidas del pasado, como las urbes romanas del Magreb y Oriente Próximo: Líbano (Baalbek y Tiro), Siria (Palmira, Bosra y Damasco), Jordania (Jerasa), Marruecos (Bolubilis), Argelia (Djemila), Túnez (Dugga, Cartago, El Djem) y Libia (la ciudades de la Tripolitania, sobre todo la impresionante Leptis Magna). Las imágenes de McCullin descubren matices de luz y sombra que arrastran al espectador hacia un pasado imaginario que le sitúa entre la grandeza milenaria de los antiguos imperios del mundo.

Carlos Flaqué Monllonch
martes, 7 de mayo de 2019
AGNES-CECILE O EL ARTE DEL TRAZO INSTANTANEO
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Agnes-Cecile, cuyo verdadero nombre es SILVIA PELISSERO, nació
en Roma, Italia, durante 1991. Su formación residió en el Liceo Artístico
Giorgio De Chirico de Roma. Se trata de una artista plástica ortodoxa, no
digital, cuyo trazo pictórico es un auténtico nervio de creación. Domina
diversas técnicas, entre las que destaca el óleo, el lápiz, el acrílico,
los pasteles y otras; Pero su maestría reside con las acuarelas gracias a las
cuales consigue obras de intenso poderío y croma. Sus retratos están compuestos
por manchas, goteos, trazados enérgicos y pintura salpicada; para ello utiliza
diversos medios y sistemas, todos ellos, manuales.
Sus trabajos no son consecuencia
de una pre-elaboración estudiada; se deja llevar por la improvisación, por ese
momento de “flash” repentino a partir del cual desarrolla su labor
sin pausas. Esta técnica sólo es posible en artistas que poseen una brillante
intuición gráfica, un marcado proceso mental y un dominio global de técnica,
estilo y trazo. Trabajar desde la memoria es algo que no todos los pintores son
capaces de hace. Muchos copian a partir de observar lo visible, otros se dejan
poseer por lo que esa realidad o circunstancia les sugiere. Cuando la
imaginación se dispara le surgen las ideas y su necesidad de transcribirlas al
papel es inmediata. Es un momento repentino, que trata de anotar en su libreta bajo
unas escasas palabras clave. A partir de ellas boceta y rápidamente pasa a la
acción en el lienzo. No para hasta completar la obra.
"En todo lo que hagas, no te
exceda; mantén siempre el equilibrio contigo mismo. Una obra de arte surge de
la necesidad de decir algo, de transmitir algo; hay casi una ansiedad de tener
que crear algo de inmediato. Tengo un proceso creativo muy específico, siempre
tiendo a reducir todo el tiempo al mínimo. Este transcurso consiste en tomar
notas en mi cuaderno de bocetos sobre las palabras clave que quiero transmitir,
y tras hacer algunos bocetos de imágenes rápidas, elijo el boceto final, agrego
algunos detalles y luego voy directamente al lienzo. Y generalmente sobre
lienzo, a partir de la idea del boceto, improviso siguiendo la inspiración del
momento" Agnes Cecile.




Carlos Flaqué Monllonch
lunes, 6 de mayo de 2019
JACEK YERKA, EL HACEDOR DE LOS SUEÑOS IMPOSIBLES

Jacek Yerka nació en 1952, en Torun, una pequeña ciudad del norte de Polonia. A pesar de estar influido por diversas artistas y corrientes, la mayor fuente de infusión de este imaginativo artista es sin duda su propia infancia, y los recuerdos legendarios de épocas remotasas. Lo viejo renace con los pinceles de este creativo tan peculiar. Gracias a este este tremendo bagaje existencial, ha llegado a componer un mundo mágico de imposibles realidades imaginarias. En 1995 fue galardonado con el prestigioso “World Fantasy Award” que reconoce la labor al mejor artista del año. En sus obras podemos ver la influencia de la arquitectura europea medieval que experimentó en su tierra natal, así como las influencias de pintores como Hieronymus Bosch, Pieter Brugel, Hugo van der Goes y Jan van Eyck.
Jacek Yerka es un viajero atemporal, donde los caminos se dispersan hacia mundos fantásticos que oscilan entre la gravedad y la lógica, hasta convertirse en una sátira o una broma de complicados significados. Su alma viajera explora el pasado como un oso hormiguero, extrapolando las especies iconográficas como símbolos, llevándolos hacia un vertiginoso puzzle encantado de múltiples respuestas. Su imaginación desborda toda posible explicación. Se trata de un artista libre, ajeno a los cánones, que vuela como el pájaro que abandonó la jaula y se alza majestuoso hacia los cielos donde reina la realidad transformada. No existen condicionantes, ni reglas, ni moralismos que sesguen la ideación. El universo de Jacek Yerka es su propia vida, consciente e inconsciente, la voladura de todo muro que aprisiona el ser humano. Es como la mano que se tiende para atravesar el espejo para conducirnos a la dimensión de islas imaginarias, allí donde sólo los ojos de los infantes pueden llegar a percibir esos sueños imposibles.
Carlos Flaqué Monllonch
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