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BLOG DE CRÍTICA Y REFLEXIÓN SOBRE ARTE Y ACTUALIDAD CULTURAL
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viernes, 6 de noviembre de 2020

LA DINÁMICA PICTÓRICA DE AGNES-CECILE

Agnes-Cecile, cuyo verdadero nombre es Silvia Pelissero, nació en Roma, Italia, durante 1991.  Su formación artística tuvo lugar en el 'Scuola d'Arte Giorgio De Chirico’ ubicada en la capital italiana. Se trata de una artista plástica ortodoxa, no digital, cuyo trazo pictórico es una auténtica maravilla.  Domina diversas técnicas, entre las que destaca el óleo, el lápiz, el acrílico, los pasteles y entre otras y técnicas y soportes. Pero su destreza maestra reside con las acuarelas gracias a las cuales consigue obras de intensa fuerza y croma. Sus retratos están compuestos por manchas, goteos, trazados enérgicos y pintura salpicada; para ello utiliza diversos medios y sistemas manuales, entre ellos el speed painting y los arrebatos emocionales. Estamos ante un proceso de creación interna cuyo motor es, al mismo tiempo, la fluidez rápida y hábil del pensamiento y del estado emocional.




Sus trabajos no son consecuencia de estar pensando mucho tiempo. Deja fluir libremente las ideas y las emociones para que culminen en la improvisación. Cuando se produce este nexo se desarrolla su trabajo sin pausas. Se trata de una técnica que solo es posible en artistas que poseen una brillante intuición gráfica y un pre razonamiento conceptual que posteriormente saben expresar a través de sus habilidades técnicas y de estilo. Agnes-Cecile no copia pues de la realidad. Trabaja desde la memoria propia, algo que no todos los pintores son capaces de implementar. Cuando la imaginación de Silvia se dispara, le surgen las ideas y la necesidad de transcribirlas al papel. Cuando este momento ocurre, anota en su libreta ciertas palabras clave y esboza algún boceto al instante. Acto seguido pasa rápidamente al lienzo hasta completar su obra.



Pinta en color y en blanco y negro con su escala de grises. Los resultados son fuertes y dramáticos unas veces y suaves y etéreos otras pero sean cuales sean aquéllos todos expresan la fuerza interna del artista y la existencia del sujeto bajo eterna transformación emocional. Sentimientos, abstracciones y emociones son contrapuestos y yuxtapuestos mezclándose efusivamente hasta estallar en un mensaje plástico de inusual belleza. Sin duda estamos ante la visualización de una lucha permanente entre la belleza y la vida, la superposición y la dimensionalidad de los objetos en el sujeto. Es por ello que sus cuadros a veces muestran ese realismo que se deshace lentamente hasta provocar cierto temblor en el espectador, y en otras se funde con los elementos externos o del entorno, invadiendo realidad plasmada hasta formar un solo plano de color y drama. Estamos sin duda ante una de las artistas más aclamadas de la actualidad.
















Texto: Carlos Flaqué Monllonch (KarlFM)

jueves, 6 de febrero de 2020

LA GRAN BELLEZA




“¿QUÉ ES LO QUE PRETENDE LA NOSTALGIA?
ES LA ÚNICA DISTRACCIÓN QUE TENEMOS A LOS QUE YA NO NOS QUEDA FE EN EL FUTURO”
    
      Ayer, por recomendación de un buen amigo vi la película LA GRAN BELLEZA, de Paolo Sorrentino, una extraña e hipnótica película italiana donde el director explora las miserias y escasas virtudes de la alta sociedad romana, a través de la sorna y la simpatía, la intelectualidad y el decadente esnobismo pedante. Sin duda, estamos ante un film poco entendible para el gran público, en el cual se evidencia, de manera maestra, la falsa consciencia que ilumina las altas esferas de la jet set romana, en cuyos círculos viciosos se destila la ascendencia y caída de la belleza en todas sus formas bipolares, alicaídas y pedantes. Se trata de un film de difícil digestión, pero hábilmente estructurado bajo una inusitada belleza guionística y audiovisual. A partir de ahí, la película es un pleno desarrollo entre mundos dispares y enfrentados, arropados por el constante movimiento de la cámara, la transición de ingeniosos planos que expresan un vaivén excitante entre realidades distintas y paralelas y relaciones interconexas y divergentes en sus respectivos espacios y tiempos. Podríamos decir que todo el film es una jugada maestra y extrema sobre la vida y la belleza despojada de sus artificios y pretenciosos envoltorios.

"CONOCER A MUCHA GENTE ES GARANTÍA DE INFELICIDAD"

      Personalmente el film me ha fascinado. Aún estoy dándole vueltas, pues hay muchísimos simbolismos y significados, pero a su vez, me ha descolocado por completo. No sabía a qué iba a enfrentarme. Y me ha abofeteado el cerebro pues no había tomado referencias con anterioridad. Eso es el trauma de abrir una puerta y ver la gran bestia a 20 cm. de tu cara. Pasado el susto, uno empieza a ver las maravillas que se esconden en sus terribles arrugas. Es así como quitas la piel falsa y descubres la belleza en sí misma, en su estado puro. Pero insisto, al margen del hilo argumental de la cinta, del simbolismo yacente que transmite, o las tremendas colgaduras dialécticas de los personajes en sus fiestas o intimidades, el movimiento constante de la cámara, los sucesivos planos y encuadres cinematográficos, son una autentica pasada. Pura poesía y arquitectura visual. Sin duda, es una película para verla más veces, porque posee muchísimas lecturas y de ellas sacar interpretaciones diversas. Es una película para deconstruirse y reconstruirse incesantemente y cuya resolución final es sorpresiva a cada visionado. En ella la observación de las imágenes es clave, sólo así se hilvana la complejidad de la belleza en el tiempo oportuno (recordemos la escena de las fotos del niño a hombre en el medio círculo del espacio no finito entre lo antiguo y externo). La película un “crescendo continuum”, con múltiples pulsos subliminales. Los "flash-back" emergen como marcadas referencias que reordenan el viaje temporal hacia los contrastes más extremos de sus contradicciones distintas: pasado-presente, belleza-fealdad, juventud-vejez, inteligencia-estupidez, vanidad-sencillez, plenitud-vaciedad, vida-muerte… etc.

“EL FUNERAL ES LA CITA MUNDANA POR EXCELENCIA”

      Esa frase me fulminó, porque en ella se percibe el hedor de la hipocresía social. También me dejó petrificado la escena donde el protagonista principal, Jep Gambardella (Tony Servilo), desenmascara la farsa exudativa de su amiga Stefania (Galatea Ranzi) al intentar darle sin éxito lecciones sobre ideología, moral y valores existenciales, justamente a un tipo que va sobrado de todo, que no engaña y es dolorosamente honesto consigo mismo, aunque duela a los demás y que a pesar de haberse alejado de la creación, ha sabido mantener su espíritu crítico. Eso le hace sentirse solo, no creyente en nada, pero a vez, transeúnte de esa vida que no supone compromisos ni exigencias; porque al fin y al cabo vivir es SIMPLEMENTE VIVIR. De ahí que habiendo escrito solo una novela en su vida, cuando todo parecía con sentido, se auto pregunte…. Para qué hacerlo si en el fondo todo es un trucaje, incluso la propia vida. Recordemos sus últimas palabras…

      “Todo termina con la muerte, aunque primero ha habido una vida escondida… guardada bajo la frivolidad y el ruido, el silencio y el sentimiento, la emoción y el miedo, junto a los demacrados e inexistentes destellos de la belleza, la decadencia y la desgracia, y el hombre miserable. Todo permanece sepultado bajo la cubierta de la vergüenza de estar en el mundo. Existen otros lugares, otras cosas, pero a mí no me importan (…) En el fondo todo es un truco.”


Resultado de imagen de LA GRAN BELLEZA

Carlos Flaqué Monllonch

martes, 7 de mayo de 2019

AGNES-CECILE O EL ARTE DEL TRAZO INSTANTANEO



Agnes-Cecile, cuyo verdadero nombre es SILVIA PELISSERO, nació en Roma, Italia, durante 1991. Su formación residió en el Liceo Artístico Giorgio De Chirico de Roma. Se trata de una artista plástica ortodoxa, no digital, cuyo trazo pictórico es un auténtico nervio de creación. Domina diversas técnicas, entre las que destaca el óleo, el lápiz, el acrílico, los pasteles y otras; Pero su maestría reside con las acuarelas gracias a las cuales consigue obras de intenso poderío y croma. Sus retratos están compuestos por manchas, goteos, trazados enérgicos y pintura salpicada; para ello utiliza diversos medios y sistemas, todos ellos, manuales.

Sus trabajos no son consecuencia de una pre-elaboración estudiada; se deja llevar por la improvisación, por ese momento de “flash” repentino a partir del cual desarrolla su labor sin pausas. Esta técnica sólo es posible en artistas que poseen una brillante intuición gráfica, un marcado proceso mental y un dominio global de técnica, estilo y trazo. Trabajar desde la memoria es algo que no todos los pintores son capaces de hace. Muchos copian a partir de observar lo visible, otros se dejan poseer por lo que esa realidad o circunstancia les sugiere. Cuando la imaginación se dispara le surgen las ideas y su necesidad de transcribirlas al papel es inmediata. Es un momento repentino, que trata de anotar en su libreta bajo unas escasas palabras clave. A partir de ellas boceta y rápidamente pasa a la acción en el lienzo. No para hasta completar la obra.


"En todo lo que hagas, no te exceda; mantén siempre el equilibrio contigo mismo. Una obra de arte surge de la necesidad de decir algo, de transmitir algo; hay casi una ansiedad de tener que crear algo de inmediato. Tengo un proceso creativo muy específico, siempre tiendo a reducir todo el tiempo al mínimo. Este transcurso consiste en tomar notas en mi cuaderno de bocetos sobre las palabras clave que quiero transmitir, y tras hacer algunos bocetos de imágenes rápidas, elijo el boceto final, agrego algunos detalles y luego voy directamente al lienzo. Y generalmente sobre lienzo, a partir de la idea del boceto, improviso siguiendo la inspiración del momento" Agnes Cecile.


Agnes Cecile   Tutt Art








Agnes Cecile   Tutt Art

Carlos Flaqué Monllonch

lunes, 22 de abril de 2013

STEFANO BONAZZI: LA FINITUD DEL SER


La Fotografía es un espacio en el tiempo, un lugar donde se puede congelar la realidad y darle diversos significados. La imaginación es quien marca el ritmo, quien permite ahondar los sentidos y cruzar sus dimensiones hasta alcanzar el fin en sí mismo. La Fotografía puede alcanzar la más absoluta abstracción, llegar un realismo extremo, pasar por un sutil minimalismo y terminar en las profundidades del subconsciente. El artista es, por tanto, quien desafía siempre las leyes del arte, quien se despoja de toda lógica hermética para no quedar atrapado en la gravitación de lo común y del aburrimiento. En esta capacidad reside pues la clave del sentido fotográfico.

Al margen pues de críticas, tendencias, escuelas y diversidad de contenidos, el autor es quien imprime finalmente el destino artístico. Ningún autor es idéntico, y aunque a veces se rocen con ciertas propuestas y técnicas, siempre existe una singularidad especial que los diferencia. Stefano Bonazzi es un joven artista emergente y autodidacta, lo que significa implicación de fuerza, novedad e ilusión, valores que atrapan el ser hacia una magia hiperdimensional. A través de sus trabajos se disipa la noción del tiempo dando lugar a un contacto intenso con una nueva realidad antes inexistente. Sus fotografías generan una síntesis filosófica hacia un drama interminable que busca el significado conceptual de lo que se siente y se imagina.

Nacido en Ferrara durante 1983, la obra de este italiano nos reconduce hacia procesos existenciales donde la reflexión sobre la finitud del ser puede ser más intrépida que refinada, una pesadilla que nos hace digerir lentamente nuestros posibles futuros o pesadillas. Su cámara fotográfica nos sumerge en un viaje apocalíptico a través de dimensiones impregnadas de atmósferas que emanan seductoras hacia diversas sensaciones. Es como rasgar el cascarón milenario para explorar, interpretar y transgredir los arquetipos olvidados. 

Se trata de puro sensitismo, racional y emotivo, que nos hace hervir la psique como un metal líquido al rojo vivo. Sus extraños personajes se  inspiran dentro cubículo oculto y futurista. Son una aproximación anodina y relativamente pagana, con pinceladas estéticas que se combinan por momentos con elementos sutilmente grotescos. La melancolía desatada parece una alternativa escapista al espectador que se enfrenta al resonante paradigma del fin. 

Con Bonazzi la Fotografía actúa como un psicoanálisis, eterno y punzante, una purga que nos devuelve a una realidad consciente, terrible, como el flash cegador que trasciende la propia esencia. Son golpeos que penetran en tejidos diversos, que agrietan mundos rotos y arcanos. La Fotografía es, en este sentido, un fiel terapeuta que se cubre de esencias metadimensionales.

Su perfeccionismo como artista le convierte en un devorador crítico de la sociedad, un excavador voraz de las corrientes subalternas del ego, que pone al descubierto un espacio donde el ser humano fluye como un devenir atormentado. Cielos nebulosos, cabezas que no tienen cara, objetos que se diluyen como la cera, almas inertes con cráneos cónicos, todo bajo la suspensión de su propia angustia; son estados humanos que indican las tempestades del alma en la otra vida, aquella que habita en lo invisible, entre paisajes ondulantes o quietos. La vida pasa, se detiene, elástica como el tiempo pero finita al mismo tiempo, porque las cosas están y desaparecen mientras el ser permanece doloroso ante lo que no quiere ver ni sentir.

Son trabajos que diseñan un universo onírico, que refleja una visión desencantada del mundo. No son seres humanos, son entidades solitarias, encerradas en un contexto interno, a modo de almas pululantes que buscan salida pero quedan atrapadas en las coordenadas del ensueño y la pesadilla. Es por ello que ocultan sus rostros, para no mostrar sus debilidades y expresiones ante el dolor y la tristeza del mundo, de su alienación y vaciedad. Son formas que viven a expensas de la autocensura, de los mecanismos de defensa, piezas móviles paralizadas por el crash del espacio, que se enmascaran ante el universo que los observa. Son frágiles conos de papel malevolamente estructurados. Son, en definitiva, pura geometría viva que aspira a su propia abiogénesis, la vida a partir de la materia inorgánica.

Dibujos al carboncillo, retoques fotográficos, fotografía digital, gráficos elaborados, videoarte y diseño arquitectónico, son una mezcla de disciplinas que conllevan la fusión de una ingeniería gráfica en este autor. Como él mismo lo define: Todo mi trabajo se basa en la perspectiva con la que afronto la vida: una visión desilusionada y cínica que me lleva a concentrarme en los aspectos negativos de las cosas. Este modo de observar la realidad no quiere ser una desilusión en sí misma, sino más bien un punto de vista alternativo para difundir el bienestar difuso y la falsedad de fondo de nuestra sociedad.






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Texto: Carlos Flaqué Monllonch
Fotos: © Stefano Bonazzi - All Rights Reserved Copyright
 VideoGallery: http://www.youtube.com/watch?v=T-ZYnm5ssjs

Artículo publicado en Blogs de la Universidad Internacional de la Rioja