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BLOG DE CRÍTICA Y REFLEXIÓN SOBRE ARTE Y ACTUALIDAD CULTURAL
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miércoles, 17 de febrero de 2021

LAS FANTASÍAS SURREALISTAS DEL MATRIMONIO PARKEHARRISON


No es el título de una novela, de una obra de teatro o de una película, es un proyecto fotográfico que surge de las cabezas de un matrimonio nada convencional: Robert y Shana ParkeHarrison, cuyos trabajos podrían definirse como fotografía surrealista medioambientales.

"El arte se experimenta mejor en las condiciones establecidas por el artista. Desafortunadamente, eso no siempre es posible. Nuestro trabajo tiene una fisicidad que forma parte de la experiencia completa. Hacemos objetos, están destinados a ser experimentados. Hacer trabajo implica entrar en uno mismo para crear otra realidad. Presentar esa obra permite al artista compartir esa realidad alternativa con otros y aprender de los demás los significados más profundos que se encuentran dentro de la obra. La tristeza está en el ojo del espectador. Como ávidos admiradores del artista alemán Josef Beuys, buscamos crear un trabajo que inspire el cambio social”.

Robert ParkeHarrison y su esposa Shana ParkeHarrison son norteamericanos. Sus obras han dado la vuelta al mundo en varias ocasiones, convirtiéndolos en íconos de la fotografía moderna. Su libro The Architect’s Brother fue nombrado, por el diario New York Times, como uno de los diez mejores libros de comunicación fotográfica del año 2000.

 “Quiero hacer imágenes que se abran lo suficiente para sugerir ideas acerca de los limites humanos. Quiero que haya una combinación de lo antiguo con lo moderno. Uso la naturaleza para simbolizar las búsquedas. Estas imágenes míticas son el espejo de nuestro mundo, donde se domestico la naturaleza hasta destruirla”

Robert ParkeHarrison

Estos dos artistas plasman, de manera muy personal, un mundo contaminado con inquietantes y crudas fotografías monocromáticas que sintetizan historias extrañas. La mayoría de su trabajo parece sacado de épocas pasadas o rescatadas de algún lúgubre museo. Son imágenes que cuentan historias de pérdida, de lucha con el medio, y de exploración personal dentro de los paisajes marcados por la tecnología y su uso excesivo. Las imágenes son tan extrañas que parecen sueños o pesadillas. El uso del blanco y negro refuerza un dramatismo inquietante que llega a turbar al espectador. Como modelos utilizan sus propias personas y las fotos resultantes se montan posteriormente en complejos collages donde incluso añaden ceras y pinturas; todo el proceso puede llevarles meses de preparación, lo que convierte a las imágenes en verdaderas obras de ingenio.

“El desarrollo de nuestro trabajo se basa en muchas áreas de investigación e interés. Somos ávidos admiradores de la danza y el teatro. Investigamos la religión, la mitología, la historia, la política, la ciencia, los temas relacionados con el medio ambiente, la literatura, la historia del arte y un sinnúmero de otras actividades. Se trata de ser curioso, de llenar el pozo y dejar que las ideas se mezclen con ideas aparentemente no relacionadas hasta que, finalmente todos estos pensamientos, se abren paso en los dibujos, que es cuando entra en juego el elemento del surrealismo ... Cuando estos dibujos se desarrollan en conjuntos y accesorios para fotografías nos permitimos la libertad de dejar que el azar juegue un papel en el proceso".

Shana ParkeHarrison

Al matrimonio ParkeHarrison les preocupa el medio ambiente y la manera en la que la gente lo trata. Sus fotografías intentan reflejar cómo acabará ese medio herido si no hacemos nada por conservarlo. Son fotos que obligan a reconsiderar lo que hemos hecho y lo que estamos haciendo respecto la tierra donde vivimos. Es un mensaje subliminal que deja en el espectador disgusto y confusión. Las imágenes hablan por sí mismas.

martes, 19 de enero de 2021

LILLIAN BASSMAN, GLAMOUR DE ALTOS CONTRASTES

    Lillian Bassman fue una renombrada fotógrafa y pintora estadounidense que sobrecogió a su época por su brillante trabajo, pero al mismo tiempo por generar un estilo artístico que, en múltiples ocasiones, chocó contra los convencionalismos del establishment de la moda clásica. Bajo una forma de arte muy propia, fue considerada una excelente creadora pero al mismo tiempo excesivamente artística al anteponer su concepto fotográfico por encima del producto. Fuera como fuera, hoy su capacidad de expresar glamour de altos contrastes figura entre los grandes íconos de la fotografía de moda. Conozcamos pues algunos breves aspectos de su biografía y de su posterior su evolución profesional.


    Lillian nació en Nueva York, un 15 de junio de 1917, el mismo año en que fue derribada la autocracia zarista en Rusia por la Revolución Bolchevique de Octubre del mismo año. Hija de padres intelectuales judíos que emigraron de Ucrania a Estados Unidos en 1905, Lillian vivió con su familia en la neoyorquina zona de Brooklyn y Greenwich Village. Cursó estudios en la ‘Textile High School’ y luego en el ‘City College’ de Manhattan, llegando incluso a modelar para la ‘Art Students League’. Posteriormente se unió a la ‘Works Progress Administration’ como asistente de pintura (1934), pero en 1939 lo abandonó para estudiar ilustración de moda en el ‘Pratt Institute’. En 1940 ingresó en la ‘New School for Social Research’ y gracias a la beca que le fue otorgada, conoció a Alexey Brodovitch, un fotógrafo y diseñador ruso que, tras la revolución comunista rusa, marchó del país y se afincó en los Estados Unidos hasta convertirse en el director artístico de la revista ‘Harper's Bazaar’. Alexey fue al mismo tiempo profesor de otros fotógrafos incipientes como Richard Avedon, Hiro, Garry Winogrand o Irving Penn.

    Como curiosidad cabe decir que Lillian, a la edad de seis años, conoció al que posteriormente sería su marido, Paul Himmel, también hijo de inmigrantes judíos ucranianos. Lillian volvió a encontrarse con Paul cuando ella cumplió los trece años y a los quince empezaron a vivir juntos. Llegado 1935 se casaron y mantuvieron su matrimonio durante 73 años hasta que Himmel murió en 2009. Paul fue asimismo un excelente fotógrafo pero evolucionó más hacia la experimentación de la imagen en movimiento, los estudios etéreos del cuerpo humano, las sobreexposiciones y los tiempos de exposición. Puede decirse que, gracias a sus habilidades e investigaciones, ambos artistas supieron transformar el mundo de la fotografía de moda a pesar de las resistencias de la industria de la época. Lamentablemente a los tres años de morir su amado esposo, Lillian dejó este mundo con 94 años. Fue un 13 de febrero del 2012. Lizzie, la hija de ambos y también fotógrafo, confesó en cierta ocasión que el matrimonio de sus padres fue ese tipo de romances en el que Hollywood rodaba hermosas películas: Ellos dos jamás hicieron nada por separado. El amor y la fotografía fueron su común enlace.


     La carrera de Lillian Bassman empezó a escalar peldaños cuando tuvo la oportunidad de convertirse en el asistente de Alexey Brodovitch en ‘Harper's Bazaar’ a principios de 1940. Gracias a su talento y a las enseñanzas de su mentor, Lillian pronto se convirtió en directora de arte de la revista ‘Junior Bazaar’, desde donde contrató a los jóvenes fotógrafos Richard Avedon, Arnold Newman y Robert Frank, dándoles su primera oportunidad de trabajo en el mundo de la moda. Bassman también llegó a trabajar con Betty Godfrey en la firma de belleza y cosmética ‘Elizabeth Arden’. A partir de ahí, sus fotografías se incluyeron en muchas exposiciones internacionales, como en la aclamada ‘Family of Man’, de Edward Steichen, obteniendo diversos reconocimientos internacionales. En 1951 inauguró un estudio fotográfico con su marido Paul Himmel y se especializó como fotógrafa profesional de moda (ropa, telas, lencería y complementos), publicidad, belleza y cosméticos y también licores.


    A partir de los 70, y como consecuencia del cambio de moda, estilo y estética, su visión por las formas fotográficas de moda, fue considerada ‘demodé’. Fue entonces cuando Lillian decidió abandonar la especialidad y entregarse a proyectos fotográficos más libres y propios, llegando incluso a tirar en bolsas de basura numerosas negativos y fotografías de moda. Ser demasiado innovador en ciertos momentos conlleva a estos riesgos. Pero el destino siempre guarda sorpresas para los autores con suerte, y veinte años después  parte de sus trabajos de moda, se descubrieron varios de estos recipientes repletos de fotografías. El descubrimiento fue tan asombroso que varias de las imágenes de las rescatadas acabaron siendo expuestas en la célebre exposición ‘Shots of Style’ de 1989, en Londres.  Su trabajo volvió a revalorizarse aunque en ocasiones las cosas se valoran alejad as de su contemporaneidad más inmediata.



     Entre 1985 y 1995 Lillian estuvo dando clases en la ‘Escuela de Diseño Parson’ y en 1996 volvió a la fotografía de moda colaborando para la ‘New York Times Magazine’, consiguiendo variados galardones por su excelso trabajo. En 1999 obtuvo un renombrado y merecidísimo reconocimiento gracias a los ‘Encuentros Fotográficos’ de Arlés, en Francia; y en 2009 se realizó una exposición retrospectiva de su trabajo como tributo de su obra en la ‘Casa de la Fotografía de Deichtorhallen’, en Hamburgo, Alemania. La exposición albergó también diversas fotografías de su marido Paul Himmel. A pesar de su avanzadísima edad, Lillian siguió entregada a la fotografía hasta el último momento. Era su gran pasión y vínculo con la vida. Se atrevió incluso con la fotografía digital y abstracta en color, a fin de crear nuevas series gráficas. Se atrevió inclusive con software de edición de imágenes, como el Photoshop. 


Estaba interesada en desarrollar un método de impresión por mi cuenta, incluso antes de tomar fotografías. Allí, sentí la sensación de poder decir algo que quería decir, creando un nuevo tipo de visión además de lo que veía la cámara.

LILLIAN BASSMAN

     Los rasgos que definen mejor su trabajo es el empleo de altos contrastes entre las luces y las sombras, la presencia de grano en las imágenes y el uso de encuadres geométricos en las temáticas. Sus inusitados métodos de impresión y los diversos efectos gráficos que aplicaba a través de la experimentación con gasas y tejidos en el cuarto oscuro, fueron otras herramientas creativas para sus fotografías finales. Esta experiencia, combinada con la estrecha relación que supo crear con sus modelos, dieron como resultado imágenes de una tremenda dimensionalidad emotiva única, rebosante de sensualidad y glamour atemporales. Su obsesión y minuciosidad tenían por objeto lograr enigma y distinción a la forma femenina y a sus ornamentos que la adornaban. Eso hizo que su trabajo fuera objeto de prestigiosas campañas publicitarias de las principales marcas, como Chanel, Balenciaga en los sofisticados años 40, 50 y 60. Actualmente, sus obras pueden verse en el ‘Museo de Bellas Artes de Boston’ y en el ‘Fashion Institute of Technology’ de Nueva York. Como bien dijeron sus allegados más cercanos, el cuarto oscuro era su campo de batalla. Allí empezaba una apasionada épica en busca de un nuevo arte final.







Todo lo que hace Lillian tiene un poder verdaderamente mágico

RICHARD AVEDON


















Carlos Flaqué Monllonch (KarlFM)


viernes, 19 de enero de 2018

LAS PEQUEÑAS MUERTES DE BROOKE SHADEN



Brooke Shaden es una jovencísima y excelente fotógrafa norteamericana que nació en Lancaster, la ciudad de la Rosa Roja, Pensilvania, USA. Ese mágico lugar cautivó muy pronto su exquisita sensibilidad para eternizar los sentimientos de la naturaleza y del alma humana, especialmente, el mundo de la sensibilidad femenina. Su impresionante trabajo es una extensa enciclopedia de fotografía psicológica, donde la imaginación y los conceptos se entremezclan con una depurada técnica para elaborar sublimes poemas gráficos, un cosmos impactante de significados existenciales que erizan la sensibilidad hacia extremos imposibles.

Sus imágenes se registran como resultado de sesiones fotográficas previamente conceptuadas, poniendo una especial atención en el tratamiento posterior de la toma y del procesamiento. Su intención es diseñar, registrar y transmitir las emociones más intensas que se agitan en el interior del ser humano, emociones tristes que golpean y azotan las entrañas que ella misma denomina “Pequeñas Muertes”.





Básicamente a Brooke Shaden le gusta fotografiar sus mundos bajo formatos cuadrados. Este marcado espacio de líneas iguales, le permite compactar y transmitir una sensación de estabilidad, serenidad y solidez  muy especiales que refuerzan su propio mundo de significados.

“Hago casi todas mis fotografías en mi apartamento,
lo que suele resultar bastante difícil pues solo tengo una habitación, además de una pequeña cocina y un cuarto de baño. Por suerte para mí, tengo una pared blanca y algo de luz solar”

Sus modelos apenas revelan sus rostros; eso confiere un aura de misterio y dolor en todos los seres vivos que aparecen en sus historias. Sus figuras modeladas son casi siempre damas en estado de caída, ninfas que florecen y decaen como presas en sus propios estados de ánimo o bajo las influencias externas. Rara vez incorpora elementos masculinos, probablemente porque los considere anti símbolos de la vida y de la sensibilidad. Su tendencia a lo femenino deambula como una geografía flotante que se encaja en las evoluciones de diversos espacios sensitivos. Asimismo esta feminidad representa distintos espejos de vida que reflejan el universo oculto de las almas anímicamente “tocadas”. Suspensiones, cuerdas, mariposas, pájaros, líquidos, paraguas, raíces, hojas, flores, frascos, jaulas… constituyen algunos de los elementos más habituales en sus posados femeninos.






“Creo que existe una verdadera belleza en el sufrimiento,
en la historia que lo acompaña”

Brooke Shaden suele trabajar con el autorretrato psicológico, entendido este como una forma directa de situarse en el interior de los mundos en los que desea vivir, universos herméticos, llenos de pulsaciones y experiencias personales y ajenas, escondidas pero que flotan inertes en la espesura interna de la intemperie agresiva, esperando ser liberados. Su ser interviene como un símbolo de desconsuelo femenino más que como figura física. De ahí que “Pequeñas Muertes” sea una de sus series más impactantes, pues en ella se sintetiza una marcada fusión entre la angustia del ser y la belleza de su esencia física.

Shaden se inició en la fotografía a finales de 2008, cuando se graduó en la Universidad de Temple con una licenciatura en Cinematografía e inglés. Muy prontamente empezó a publicar sus trabajos en Flickr. Su intención era transmitir las fuertes emociones que impregnan la vida de una mujer, fotografiar su mundo interno y hacer imágenes hermosas que los demás encontraban turbadoras.

“El objetivo de la fotografía es hacer que las cosas que los demás encuentran inquietantes y duras sean hermosas”

Su impresionante portafolio nos demuestra cómo la imaginación y el esfuerzo pueden ser las mejores herramientas para crear un trabajo lleno de significados y como mujer de artes, nos demuestra su pasión por la poesía y todo lo que implica una profunda narrativa visual.





“Desde pequeña he sido una chica muy conectada con la naturaleza. Crecí al aire libre por lo que uno de mis recuerdos más felices era cazando a punta de flecha con mi padre, jugando en el patio o haciendo fortines en los árboles. Siempre he tenido una gran imaginación. Quería ser escritora, luego cineasta y finalmente me convertí en fotógrafa. Esto ocurrió en diciembre de 2008. Me acababa de graduar de la universidad y había creado un cortometraje que resultó “menos que perfecto”. En es e tiempo me estaba preparando para mudarme a Los Ángeles con el objetivo de hacer cine. Entonces, recibí la llamada de un amigo que me enseñó Flickr y me sugirió que apostara por la fotografía. Desde que tuve algo de tiempo, me decidí a seguir adelante con ella. 



En aquél entonces ya tenía mi cámara digital… Creo que crear un estilo es lo más importante para que un fotógrafo sea diferente al resto; es algo que nace y evoluciona con la propia persona. Cuando dependes de ti mismo es crucial tener una rutina, una jornada de todo, así es que estoy a menudo hurgando n tiendas de segunda mano para seleccionar aquello que pueda servir para construir una buena escenografía. Siempre he estado fascinada por la vida y la muerte, y específicamente por la oportunidad de retratar la vida por la muerte y la muerte por la vida. Si hay un mensaje sólido que se ejecuta a través de mi trabajo, es cuestionar lo que significa estar vivo y con ello nuestros deseos más ocultos. Trabajo desde hace tiempo con varios que se han convertido en amigos cercanos y han tenido que hacer cosas muy extrañas para que pueda hacer un buen disparo. Los encontré a todos por casualidad. Mi idea es presentar fotografías de un modo más pictográfico. Uso Photoshop no sólo para añadir misterio, intriga y especificidad a mis imágenes, sino también para crear el formato cuadrado y construir un marco a partir de la combinación de varias imágenes”.




Brooke Shaden es arte oscuro puro, un microcosmos que permite a los espectadores hacer volar su imaginación, conduciéndolos al mundo de los ensueños o las inquietudes internas. La forma de posicionar las modelos remarca ya la belleza natural del cuerpo femenino junto a una expresividad emotiva que emana de su interior. Son imágenes que denotan los azaramientos que configuran y amenazan la psique de la mujer, la incomunicación, el aislamiento, el miedo, la quiebra moral, las fantasías, los anhelos, la pasión, la delicadeza, la inteligencia, la intuición…

Lo más sorprendente de las imágenes de Brooke Shaden sea quizás su ímpetu por los detalles y su forma de explorar los sentimientos y miedos de la mujer, usando una variedad de técnicas para crear diversos estados de ingravidez y levitación. Esta técnica, que luego se perfeccionó en Adobe Photoshop, permite la ilusión de que el modelo esté flotando en el aire. Este procedimiento ha llevado a Brooke a la creación de fotografías bajo el agua, desafiando todo tipo de dificultades.

“Creo que el marco cuadrado permite al espectador asistir
al nacimiento de un nuevo mundo, en lugar de ver una fotografía
con la relación de aspecto fotográfico típico”



Brooke opina que la fotografía debe contar historias, devenires entre un ir y volver, ciclos vitales que nacen y mueren misteriosamente en un espacio y tiempo determinados, algo así como una especie de catarsis psicoanalítica entre la muerte del ser y su renacimiento. Es un artista que inhala todo el proceso del ser.

“Creo que crear un estilo es lo más importante para que un fotógrafo  sea diferente al resto; es algo que nace y evoluciona con la propia persona. Cuando dependes de ti mismo es crucial tener una rutina, una jornada de trabajo completa. Por eso me gusta despertar a una hora decente, alrededor de las 7 am. Me interesa mantenerme al día para tener una actividad fluida así es que parto revisando mi correo. En el trayecto aprovecho de buscar nuevos lugares para disparar. Por lo general, las tardes y las noches, las tengo reservadas para sesiones fotográficas y prop-making. Luego me voy como una niña temprano a la cama, y a menudo puedes encontrarme trabajando hasta entonces… Es el precio de amar lo que haces”

Brooke Shaden siempre he tenido una intensa fascinación hacia el arte oscuro. Para ella la oscuridad es algo que forma parte de la vida diaria porque permite trascender el espectro normal de la realidad y llegar a un mejor conocimiento de nuestra esencia. Sin embargo, nuestra cultura nos muestra un temor infundado a la muerte o a los estados de melancolía o caída. No deberíamos temer estas sensaciones y procesos, tenerles miedo contradice nuestras creencias. Las religiones nos inculcan que tras la vida, la muerte permite alcanzar el máximo estado de gloria, porque nos libera de la esclavitud de la diaria realidad y nos fusiona con la esencia de los eterno y divino. Sin embargo tenemos miedo y asociamos todo ello al horror y la pérdida.



Para Brooke Shaden la oscuridad es pues algo que muchas personas evitan ya que obliga a cuestionar cosas que a menudo no se quieren pensar. Pero conocer el final de la vida nos libera de muchos temores.  Regresar a la profundidad de lo originalmente intangible. Quizás por ello Brooke Shaden es una amante de la fotografía subacuática porque le permite acceder a un mundo desconocido para la gran mayoría de personas, a una especie de inmersión maternal. Shaden ama jugar con el tiempo y sus límites y la sumersión liquida del ser le permite manipular esta variable. Los espacios líquidos no permiten a los seres humanos existir durante largos períodos de tiempo, sin embargo, la fotografía permite detener este instante cero permitiendo estar sumergido toda la eternidad. Es un momento de máxima expresión ya que los elementos líquidos representan la oscuridad y el misterio, la vida y la muerte, el principio y el fin, la tesis y antítesis siguiendo la filosofía dialéctica de Hegel.



Carlos Flaqué Monllonch