TICK TACK, TIEMPO, ESPACIO Y COMUNICACIÓN
BLOG DE CRÍTICA Y REFLEXIÓN SOBRE ARTE Y ACTUALIDAD CULTURAL
sábado, 18 de julio de 2020
SUICIDE GIRLS, BELLEZAS DE PORCELANA CON ALMAS DE ACERO
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martes, 26 de mayo de 2020
FAUDA, LA SERIE SOBRE EL CAOS
![Fauda - Saison 1 [Francia] [DVD]: Amazon.es: Lior Raz, Hisham ...](https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/71s0fg2hIqL._SL1280_.jpg)
Llevar a la pequeña pantalla una
realidad tan compleja y caótica como el conflicto entre israelitas y palestinos,
teniendo en cuenta todos los matices que esto trae consigo, es un reto muy complejo.
El simple hecho de hacerlo ya merece una valentía y reconocimiento. Y es que Fauda es una serie que va más allá de la
simple ficción. Intenta, por ejemplo, con sus más y menos, tender puentes entre
ambos pueblos, entre dos culturas que desde tiempos inmemoriales siguen inmersas en un
constante caos y antagonismo. Fauda
trata justamente de eso, del caos porque como dice su título, Fauda significa “caos” en árabe, y
por tanto, el caos narrativo es parte de la historia que cuenta la serie, ese
realismo caótico que existe dentro del caos inmutable que viven sus personajes
y sus propios estereotipos culturales. Recordemos que son sociedades duramente marcadas y castigadas por odios históricos, y culturas repletas de
valores muy conservaduristas, muchos de ellos incomprensibles y desconocidos por
otras sociedades supuestamente “democráticas” y “liberales”.
La serie trata de encontrar un punto
humano dentro de este caos. Solo el vínculo hermanado de los
miembros (no importa de qué bando) da consistencia a las vidas y conflictos
emocionales de los personajes. No hay tiempo para otras trascendencias, ni
siquiera para diálogos profundos acerca de valores filosóficos o de análisis
más intelectualizados. La serie no busca eso, sino ser una narración
simple y llana centrada en las operaciones militares de una élite de alto
rango, entrenada para neutralizar objetivos. Pero no solo son máquinas de
matar, son seres humanos que sufren y que muestran hasta qué punto el odio
entre pueblos es altamente manifiesto. Esa es la trama que hay que ver y dentro
de ella las justas pinceladas psicológicas sobre el caos emocional que supone
tener amigos, familia y pertenecer a un grupo determinado.
Sin duda, Fauda es una serie honesta, calibrada muy sutilmente, con sus cosas
mejorables, donde una historia convencional no es el hilo conductor constante,
sino el reflejo de ese caos organizado y justificado que parte y termina
con cada operación y con el nacimiento y final de cada nuevo adversario. Por tanto,
la serie no busca esa perfección narrativa que algunos echan de menos, pero es
firme dentro de esa línea quebrada de acontecimientos siempre sujeta al miedo a morir. Hay escenas tan fuertes y
realísticas que ponen los pelos de punta.
Fauda
ha sido elogiada por muchos medios y soportes por ofrecer una
representación matizada del conflicto entre ambas naciones. Incluso el
prestigioso New York Times la
calificó como una de las 30 mejores series de televisión de la década. The Guardian señaló que “la
serie trata el conflicto con gran imparcialidad pues aunque es una serie
israelí, no caricaturiza al enemigo y muestra que el adversario también sufre,
llora y ama”. Su éxito se debe, sobre todo, a su intenso realismo, pues
sus creadores fueron miembros de una unidad de élite del ejército israelí, y
gracias a su conocimiento, la serie adquirió un clima realista que ha causado
mucho impacto, sin olvidar el papel de la mujer en este tipo de sociedades muy masculinizadas.


En resumen, la serie no busca ser una
copia histórica de un conflicto interminable; no olvidemos que estamos en una
ficción basada en hechos reales. Tampoco pretende ser una historia calibrada a gusto
de todos. Sin duda, como todas las series, tiene sus puntos flacos, sus
estereotipos, pero hay que entender que esto es parte de esa realidad que trata
de contar. La vida no siempre es siempre pura acción, diálogos profundos,
personajes coherentes en todas sus manifestaciones… es decir, narrativa donde
todo viene como anillo al dedo. La vida es también caos, aburrimiento,
ritualismo absurdo, emociones contradictorias, incoherencias, emoción
plana. Algunas críticas pretenden herirla en este sentido, pero quizás olvidan
que deberían contemplar la propia vida ante el espejo de la realidad, teniendo presentes
todos esos minutos que se viven de forma absurda mientras la vida de afuera
sigue trepando. Quizás deberían recordar la enorme cantidad de páginas que se leen
en una novela donde se describe a un personaje, una habitación o un simple
ritual. Quizás no se acuerdan de que la vida es así, una constante línea
quebrada, repleta de aburrimiento, desorden y diálogos llanos.
Carlos Flaqué Monllonch (KarlFM)
miércoles, 4 de marzo de 2020
RODNEY SMITH, EL MAGO DE LA LUZ Y LOS SUEÑOS
“El siglo diecinueve fue la época donde la humanidad no era el centro
de atención pero el arte homenajeaba la belleza. Hoy en día, las culturas
americana y occidental parecen fundamentarse en la indiferencia, el
distanciamiento y la miseria. Yo, no obstante, quiero que la gente vea las
cosas bellas, agradables y divertidas de la vida”.
Rodney Smith
Rodney Smith (1947/2016, NY, USA) fue un profesional de
la imagen que se convirtió en una institución dentro del mundo de la Fotografía.
Sus trabajos en blanco y negro imitan la estética vintage pero incorporando elementos
surrealistas a modo de fusión gráfica. Sus conceptos y composiciones delatan
una complejidad y significado tremendamente psicológicos, en cuyo seno se descubren
mensajes subliminales. Smith fue y es un clásico pero con una profunda visión de vanguardia. Siempre usó la clásica película fotográfica, huyendo de los efectos especiales y refugiándose en el cuarto oscuro como los viejos maestros. Su trabajo es ajeno al tiempo y plasma los sueños
sobre el papel. Sueño y realidad confluyen en su obra como dos fuerzas creadoras contrarias y adyacentes.
Estamos pues ante un amante de las
fotografías en blanco y negro, aunque a veces “disparó” en color. Sin embargo,
nunca siguió las tendencias de moda, fue fiel a sus propias convicciones. Esta
actitud le dificultó en ocasiones para ciertos encargos profesionales: los
años setenta fueron difíciles porque me rechazaban trabajos debido a mi
negación tajante de fotografiar en color.
Para él, la elección preferencial del
blanco y negro reflejaba una actitud direccional de la vida, la dureza esencial
de lo extrañamente clasista. La ausencia del color la interpretaba como un estilo
elegante de belleza natural, donde la realidad humana se percibe bajo
coordenadas monocromáticas, tal como ven la vida ciertos animales nocturnos
y subterráneos. Esta tendencia acromática le acercaó más a la visión de
determinados criterios y a tendencias introspectivas que rozaron casi la
filosofía marginal.
Aunque se definió como espontáneo,
su estilo es sofisticado, regresivo en el tiempo, surrealista a veces, extraño
o normal otras, pero siempre tiene ese aire de misterioso e insólito que
perturba la vista y el alma. Algunas de sus obras se acercan al magritteismo (reminiscencias al pintor francés Magritte). Sus composiciones se basan en el
fino universo de la simetría y el equilibrio depurados, delicadamente
perturbados por ciertas pinceladas de rotura visual. Sus fuentes referenciales
se sumergen con Eugene Smith, Robert Doisneau, Dorothea Lange, Jacques-Henri
Lartigue y Henri Cartier-Bresson, pero también se orientan en los grandes
maestros de la pintura como Rafael, Rembrandt, Vermeer y cómo no, con los
maestros del surrealismo pictórico, entre ellos el mencionado Magritte.
Dedicar su vida a la Fotografía
no fue una simple elección casual. Su padre ya había fundado la empresa de moda
Anne Klein y la mayor parte de la vida familiar se concentraba en el “fashion
world” de su tiempo. Pero Smith siempre necesitó transgredir la parte comercial
y pura de la moda, su alma artística necesitaba tomar un rumbo distinto, algo
que le diera una alternativa divergente a lo que vivía en familia como la moda puramente comercial. Empezó a buscar un sentido más profundo de la vida y pasó
gran parte de su tiempo filosofando sobre temas existenciales. Gracias a ello
cursó estudios de Teología en la Universidad de Virginia pero continuó su
formación en la Yale Divinity School. Fue durante su fase de estudiante en
Yale, cuando conoció al maestro Walker Evans, quien fundamentó la formación
fotográfica de Smith: Las prácticas eran absolutamente clásicas. Fotografiábamos
exclusivamente en blanco y negro y siempre con luz natural. Yo sigo trabajando
de la misma forma. Incluso utilizo el mismo tipo de película y la misma
cámara.

Smith trabajó siempre con un
equipamiento fotográfico muy reducido: un trípode y un par de cámaras,
normalmente una Hasselblad, la mejor cámara analógica de 6x6 cms que ha
existido jamás. Rara vez usaba focos de luz artificial, ya que para él luz
natural era la fuente lumínica por excelencia. Entregaba los resultados como
copias originales, nunca los negativos ni las transparencias: “Revelo e imprimo
a mano siguiendo un procedimiento cuidadosamente elaborado para producir el
resultado perfecto. La calidad de la imagen final es muy importante. Es la consecuencia
de todo lo que he hecho y por tanto la considero una obra de arte.”
En la actualidad Smith puede incluirse
entre los fotógrafos de arte, publicidad y moda más importantes que ha forjado
New York. A lo largo de su trayectoria recibió diversos premios de Fotografía.
Muchos museos y galerías se disputan sus obras: A menudo visitaba las grandes
exposiciones del Museo de Arte Moderno en New York y me di cuenta de que la
Fotografía se podía convertir en mi medio para expresar todos los sentimientos
que había en mi interior.

Debida a su intensa inquietud
fotográfica, publicó diversos libros, entre ellos “In the Land of Light” (1983),
dedicado a su estancia en Israel donde plasma la simbiosis entre paisaje y
elemento humano, remarcando asimismo la indomable voluntad de perseverar y
prevalecer. Su otra obra, “The Hat Book” (1993), es un pequeño libro inusual
donde el sombrero se torna protagonista de imágenes, sueños y realidades alteradas.
“The Book of Books: a Compendium” (2005), es su tercer libro y “The End”
(2009), la publicación que culmina los últimos veinte años de su trabajo
fotográfico, una colección de 123 imágenes de contenido sutilmente surrealista
y acompañadas de un texto de Walter Thomas.
Dada su incuestionable categoría
profesional, Smith contó con una cartera de clientes muy importante, entre los que
destacaron Merrill Lynch, Metropolitan Life, IBM, BMW, American Express, New
York City Ballet, Morgan Stanley, Bergdorf, Goodman, Neiman Marcus, Ralph
Lauren, Ellen Tracy, The New York Times Magazine, Vanity Fair o Esquire entre
otros: Quizá parezca un poco anticuado pero debo mi éxito exclusivamente al duro
trabajo y a la perseverancia. Soy muy meticuloso y me fijo en la belleza de los
detalles. Se podría decir que es una obsesión pero yo pienso que debería ser
normal.

Analizando sus trabajos, el observador
se hunde en el núcleo más íntimo de la simplicidad pura, pero con una carga
emocional contigua que desnuda aspectos muy profundos del alma humana: el hombre anónimo con su negro sombrero,
la figura que se inclina pero no cae,
el ser sin rostro que te observa,
etc. Las figuras humanas son quienes adquieren ese protagonismo primario de
diverso entendimiento, algunas vistas como un frío estado de quietud, otras en
plena expansión de movimiento.
Sus obras destacan también por la
simbiosis entre lo masculino frente a lo femenino relación ella que éste último
adquiere una importancia vital que se une al conjunto gráfico como contrapeso
necesario. Equilibrio, diagonales, simetrías, inversión, síntesis y proyección
objetal, son algunos de los factores que -junto al formato cuadrado-
mantienen un eje constate dentro de un hermetismo visual con muchas interpretaciones.
Como dijo en cierta ocasión el mismo: me encanta jugar con la percepción de la
gente sobre cómo funciona el mundo.
Carlos Flaqué Monllonch


viernes, 14 de febrero de 2020
VASIL LEVSKI, EL APÓSTOL DE BULGARIA
"Debemos tener
una sola bandera, y en ella las palabras:
santa y pura república"
santa y pura república"
"Son las obras
lo que necesitamos, no las palabras”
"Si yo gano,
gano para todo nuestro pueblo; si pierdo, pierdo sólo a mí mismo"
VASIL LEVSKI
Cuenta la leyenda que cuando Dios
decidió repartir el mundo entre los pueblos, los únicos ausentes fueron los
búlgaros, porque seguían trabajando en el campo. Cuando ya nada quedaba por
repartir, Dios se acordó de ellos y premió su laboriosidad obsequiándoles un
pedazo del Paraíso: el centro de los Balcanes, al que llamaron Bulgaria.
Bulgaria es una de las tierras
más desconocidas de Europa. Su historia es tan potente que conocerla eriza de
cualquier ávido de conocimiento. Es una historia repleta de dolor y sangre, de
luchas constantes, dada su estratégica ubicación: el corazón balcánico, única puerta
para penetrar por el sura desde Asia a Europa. Los otomanos vieron la oportunidad
de expansionar su imperio hacia Europa y decidieron apoderarse de la zona.
Desde finales del siglo XIV hasta
finales del siglo XVIII, Bulgaria fue dominada por los turcos. La Iglesia ortodoxa
fue suprimida y sometida al Patriarcado otomano de Constantinopla. Esto provocó
que la Iglesia búlgara se helenizara y abandonara el “eslavón” (1) en
sus ritos. La aristocracia fue liquidada y la superviviente deportada a
Anatolia u obligada a convertirse al Islam. Pero, a pesar de la profunda
represión, una gran parte de resistentes búlgaros lograron mantener sus
creencias cristiano-ortodoxas, excepto en el suroeste del país, donde se
concentró una minoría de conversos musulmanes llamados “Pomacos” (2). Bulgaria permaneció sometida por los turcos durante
cinco largos siglos hasta que, a comienzos del siglo XIX, empezó a
despertar el ansia de libertad e independencia búlgaras gracias a los emergentes
nacionalismos liberales europeos. Y justamente en abril de 1876, algunos búlgaros
crean el llamado “Comité Revolucionario Secreto Búlgaro”, y hacen estallar el
levantamiento armado conocido como “Sublevación de abril”. Lamentablemente
la revuelta fue reprimida por los otomanos con extrema crueldad. Innumerables
aldeas fueron saqueadas, quemadas, arrasadas y las víctimas se contaron por
decenas de miles, sobre todo en las ciudades de Batak, Perushtitsa y Bratsigovo.
Las masacres fueron tan sangrientas que provocaron
la reacción de la opinión pública y diplomacia europea, lo que propició una
campaña contra los "horrores búlgaros". Aprovechando esta matanza de
eslavos, Rusia declaró la guerra a Turquía (1877-1878) en abril de 1877.
En el conflicto intervinieron también el ejército rumano y búlgaro. Finalmente
la guerra terminó con la completa derrota de Turquía y la proclamación de la independencia
de Bulgaria.

Muchos fueron pues los rebeldes búlgaros
que en la rebelión de abril se
convirtieron en héroes nacionales. De todos ellos el más admirado fue Vasil
Ivanov Kunchev, apodado Vasil Levski, el más grande revolucionario y héroe
búlgaro por excelencia. Toda Bulgaria admira y respeta la memoria de este
fascinante hombre, hasta el punto de ser venerado como a una leyenda. Levski nació
el 18 de julio de 1837, en la ciudad de Karlovo, al sur de los Balcanes, justo
cuando el país estaba invadido por imperio otomano y sus constantes
atrocidades. Conocer esos horrores generó la conciencia de Vasil quien dedicó
su vida, esfuerzo y energía a la liberación de Bulgaria. Es por eso que es
conocido como “El Apóstol de la Independencia Nacional de Bulgaria” y un líder
revolucionario con las actitudes de un león: fuerza, dominio, destreza y
valentía.
Inspirado en la Revolución
Francesa, Levski apostó por el alzamiento armado de todos los búlgaros contra
el Imperio otomano. Imaginó una República Democrática en Bulgaria, donde
primase la libertad de expresión, de ideas y de asociación. En 1869 comenzó la
organización de los comités revolucionarios y en 1872 la red de comités
clandestinos estaba establecida y comenzaron a atacar. Las autoridades otomanas
hicieron muchos esfuerzos por capturar a Vasil, pero muy hábilmente se escondió
en los templos ortodoxos más inaccesibles. La mayoría de los búlgaros creen que
el Monasterio de Rila fue utilizado como cuartel general por el propio Levski. Finalmente,
Levski fue capturado en una taberna al este de Lovech, cerca de la ciudad de
Pleven. Se cree que fue traicionado por un sacerdote llamado Krastiu. Murió en
la horca el 18 de febrero de 1873. Tenía 35 años. Los comités búlgaros
siguieron actuando tras la muerte de Vasil, aunque la Revolución de abril de
1876 no llegó a buen puerto, pero si fue el principio del fin de la dominación
otomana. En 1878 Bulgaria recuperaría su independencia. Tras la guerra entre
Rusia y Turquía (1877-1878), en el frondoso paso de Shipka, rusos y búlgaros
acabaron con los cinco siglos de tortura otomana. Y el 3 de marzo, el cual el
imperio otomano reconocía la independencia de una gran Bulgaria. En base a ello,
cada 19 de febrero el país rinde homenaje a Vasil Levski. Una vocación
revolucionaria y unos sueños de libertad que son recordados año tras año en
toda Bulgaria. Sin duda, Levski es el gran héroe nacional.

La figura de Vasil Levski es
totalmente desconocida para la mayoría de los ciudadanos occidentales. Y, sin
embargo, la historia de los comités búlgaros parece el preludio de algo mayor
que vendría después: los soviets y el derrocamiento del zar de Rusia.

(1) Idioma litúrgico de
la Iglesia ortodoxa búlgara, rusa, serbia y otras iglesias ortodoxas
eslavas.
(2) Grupo étnico cuya religión es
musulmana y que se localiza esencialmente en Bulgaria Grecia y Turquía,
entre otros países balcánicos. En Bulgaria la teoría más extendida es que
se trata de búlgaros que se convirtieron al islam en el período otomano para
librarse así de la “djiziya”, un impuesto cobrado por los gobernantes
turcos a los no musulmanes en todos los Balcanes.
jueves, 6 de febrero de 2020
LA GRAN BELLEZA
“¿QUÉ ES LO QUE PRETENDE LA NOSTALGIA?
ES LA ÚNICA DISTRACCIÓN QUE TENEMOS A LOS QUE YA NO NOS QUEDA FE EN EL
FUTURO”
Ayer, por recomendación de un buen amigo
vi la película LA GRAN BELLEZA, de Paolo Sorrentino, una extraña e hipnótica
película italiana donde el director explora las miserias y escasas virtudes de
la alta sociedad romana, a través de la sorna y la simpatía, la intelectualidad
y el decadente esnobismo pedante. Sin duda, estamos ante un film poco
entendible para el gran público, en el cual se evidencia, de manera maestra, la
falsa consciencia que ilumina las altas esferas de la jet set romana, en cuyos
círculos viciosos se destila la ascendencia y caída de la belleza en todas sus
formas bipolares, alicaídas y pedantes. Se trata de un film de difícil
digestión, pero hábilmente estructurado bajo una inusitada belleza guionística
y audiovisual. A partir de ahí, la película es un pleno desarrollo entre mundos
dispares y enfrentados, arropados por el constante movimiento de la cámara, la
transición de ingeniosos planos que expresan un vaivén excitante entre
realidades distintas y paralelas y relaciones interconexas y divergentes en sus
respectivos espacios y tiempos. Podríamos decir que todo el film es una jugada
maestra y extrema sobre la vida y la belleza despojada de sus artificios y
pretenciosos envoltorios.
"CONOCER A MUCHA GENTE ES GARANTÍA DE INFELICIDAD"
Personalmente el film me ha fascinado.
Aún estoy dándole vueltas, pues hay muchísimos simbolismos y significados, pero
a su vez, me ha descolocado por completo. No sabía a qué iba a enfrentarme. Y
me ha abofeteado el cerebro pues no había tomado referencias con anterioridad.
Eso es el trauma de abrir una puerta y ver la gran bestia a 20 cm. de tu cara.
Pasado el susto, uno empieza a ver las maravillas que se esconden en sus
terribles arrugas. Es así como quitas la piel falsa y descubres la belleza en
sí misma, en su estado puro. Pero insisto, al margen del hilo argumental de la
cinta, del simbolismo yacente que transmite, o las tremendas colgaduras
dialécticas de los personajes en sus fiestas o intimidades, el movimiento
constante de la cámara, los sucesivos planos y encuadres cinematográficos, son
una autentica pasada. Pura poesía y arquitectura visual. Sin duda, es una
película para verla más veces, porque posee muchísimas lecturas y de ellas
sacar interpretaciones diversas. Es una película para deconstruirse y
reconstruirse incesantemente y cuya resolución final es sorpresiva a cada
visionado. En ella la observación de las imágenes es clave, sólo así se hilvana
la complejidad de la belleza en el tiempo oportuno (recordemos la escena de las fotos del niño a hombre en el medio
círculo del espacio no finito entre lo antiguo y externo). La película un
“crescendo continuum”, con múltiples pulsos subliminales. Los
"flash-back" emergen como marcadas referencias que reordenan el
viaje temporal hacia los contrastes más extremos de sus contradicciones distintas:
pasado-presente, belleza-fealdad, juventud-vejez, inteligencia-estupidez,
vanidad-sencillez, plenitud-vaciedad, vida-muerte… etc.
“EL FUNERAL ES LA CITA MUNDANA POR EXCELENCIA”
Esa frase me fulminó, porque en ella se
percibe el hedor de la hipocresía social. También me dejó petrificado la escena
donde el protagonista principal, Jep Gambardella (Tony Servilo), desenmascara la farsa exudativa de su amiga Stefania
(Galatea Ranzi) al intentar darle sin
éxito lecciones sobre ideología, moral y valores existenciales, justamente a un
tipo que va sobrado de todo, que no engaña y es dolorosamente honesto consigo
mismo, aunque duela a los demás y que a pesar de haberse alejado de la creación,
ha sabido mantener su espíritu crítico. Eso le hace sentirse solo, no creyente
en nada, pero a vez, transeúnte de esa vida que no supone compromisos ni
exigencias; porque al fin y al cabo vivir es SIMPLEMENTE VIVIR. De ahí que
habiendo escrito solo una novela en su vida, cuando todo parecía con sentido,
se auto pregunte…. Para qué hacerlo si en el fondo todo es un trucaje, incluso
la propia vida. Recordemos sus últimas palabras…
“Todo
termina con la muerte, aunque primero ha habido una vida escondida… guardada
bajo la frivolidad y el ruido, el silencio y el sentimiento, la emoción y el
miedo, junto a los demacrados e inexistentes destellos de la belleza, la
decadencia y la desgracia, y el hombre miserable. Todo permanece sepultado bajo
la cubierta de la vergüenza de estar en el mundo. Existen otros lugares, otras
cosas, pero a mí no me importan (…) En el fondo todo es un truco.”

Carlos Flaqué Monllonch
martes, 21 de enero de 2020
VIVIENDO AL OTRO LADO DEL ESPEJO
Un estigma sucede cuando alguien te ve de una manera negativa por
alguna característica distintiva física o mental y considera esta diferencia como una desventaja ante
el conjunto. Lamentablemente, es frecuente que haya creencias y actitudes
negativas hacia las personas que padecen alguna afección de salud mental. El
estigma puede dar lugar a discriminación, la cual puede ser evidente y directa,
por ejemplo, si alguien hace un comentario negativo sobre la enfermedad mental
o sobre el tratamiento. Puede también ser no intencional o sutil, como cuando
alguien te evita porque asume que podrías ser inestable, violento o peligroso a
causa de tu enfermedad mental. Las personas estigmatizadas son enviadas al
ostracismo, devaluadas, rechazadas y despreciadas. Experimentan discriminación ataques
y un profundo estrés psicológico que termina empeorando la situación. Las personas
estigmatizadoras usan el estigma para la deshumanización, amenaza y aversión hacia
el otro. Les sirve para “mejorar” su pretendida autoestima, superioridad y
bienestar, comparándose con personas que parecen menos afortunadas. Los
enfermos mentales suelen ser estigmatizados de peligrosos, impredecibles e
incomunicables.
Toda realidad posee distintas
versiones de sí misma. Decidir cómo se vive en ella depende pues de quién y
dónde. El mundo vive y se desarrolla en torno a estas variables versiones. Y es
que todas las distintas sociedades funcionan según su propia dinámica, a veces
mal definida como “normal”, y otras como su contrario. Cuando todo va bien, las
personas se dinamizan dentro de ese constante movimiento de fluctuaciones, pero
a veces hay quien no encaja en el agitado proceso, o simplemente siente y
percibe la realidad de forma desigual y única. Cuando esto último sucede, se
produce un desajuste mental que tiene sus negativas consecuencias, tanto para
quien lo sufre como para el resto de personas de su entorno. Y es que todo
aquello que desborda la tendencia “normal”, sencillamente se desarticula, y por
tanto, es desatendido, marginado como un estigma, generando por fuerza propia todo
tipo de prejuicios, temores y rechazos. Las personas que lamentablemente sufren
estas perturbaciones, quedan excluidas de la sociedad, con su ser completamente
roto. Sin embargo, esta dura realidad no solo afecta a las personas
desajustadas, es una realidad que nos afecta a todos y por ende todos podemos
caer en ella.
Estamos hablando de los trastornos
mentales, un estigma que concibe fuertes barreras invisibles que las personas
con problemas de salud mental se ven casi obligadas a superar, si desean hacer
posible su proceso de recuperación. Precisamente en este punto es donde reside
el apoyo que pueden ofrecer los profesionales e instituciones especializadas
que, día a día, se esfuerzan por conocer y tratar estas dolencias, y a ser
posible, solventarlas. Superar pues las viejas metodologías ya obsoletas y acercarse
a las nuevas tendencias psicoterapéuticas, es la clave para lograr avances y
eficaces recuperaciones.
Veus contra el estigma (1) es un
reportaje que arranca como un grito de conciencia y dolor sobre este tema, pero
también es un clamor unísono de todos aquellos profesionales, pacientes y
familiares que, de una manera u otra, están conectados y relacionados en esta compleja
espiral de estigmatización. Conjuntamente tratan de abrir puertas nuevas en pos
a encontrar respuestas más efectivas que conduzcan más humanamente a la cura y a
la inclusión social. El reportaje es, por tanto, una profunda reflexión humana
y psicológica que trata de dar luz a ese túnel oscuro donde los afectados
quedan atrapados como sombras perdidas. Es comprender que son seres humanos,
que viven atrapados entre la confusión y el miedo, entre la turbación al qué
dirán y la ocultación forzada de lo que padecen y nadie entiende. Es tener que
soportar la agitación por tener que estar justificando constantemente las
dolencias que sufren, argumentando excusas para que socialmente puedan ser camufladas
y aceptadas. Es tener que vivir con la etiqueta de que estás loco aunque nadie
sepa lo que esto significa realmente. Es vivir, en definitiva, encerrado entre
muros que lentamente van minando la existencia del afectado. Son sensaciones que se
desprenden de los testimonios del
documental, donde los protagonistas hablan de sentimientos muy duros, de
hostilidad, de culpa, de aislamiento y soledad, de carencia empática,
de desprecio, de dependencia, de marginalidad, de mal trato e incomprensión, y
sobre todo, de mucha impotencia por no saber qué hacer, hecho agravado por el profundo
convencimiento de que el paciente siente que perjudica a su entorno, tanto
personal como familiar y social (sentimiento de autoculpa).
El primer caso es Edgar, un claro planteamiento
de lo que significa y se siente cuando la sociedad incomprensiblemente tilda a
un ser humano de loco, un vocablo muy despectivo que arranca de tiempos antiguos
y que hoy en día aún se mantiene para definir a esas personas que, por sus
características especiales, son singulares, distintas, diferentes por su forma
de comportarse y de entender la vida. Es una realidad desajustada que entra al
choque con lo aceptado por la sociedad y lo que se desencaja de la norma conducta
comúnmente aceptada. Cuando esta línea se quiebra, la gente no afectada siente
pánico, buscan alejarse de las personas que sí los sufren. Son sujetos que no
entienden lo que pasa, asocian a los “locos” al sufrimiento, a lo desagradable,
a lo agresivo y a la más absoluta carencia de control. Es por ello que sienten
aprensión, desconfianza, desprecio, incluso usan la burla para marcar su
supuesta territorialidad hacia lo que consideran como normal. No importa lo que
las instituciones y profesionales diagnostiquen, ven el estigma como una terrible
amenaza social y personal.
Los casos de Elisenda, Ángel, David y
de tantos otros, hacen referencia a crisis no entendibles por aquellos que no
las padecen, y sobre todo a cómo se tratan médicamente desde el punto de vista
de la psiquiatría convencional, usando metodologías que la gran mayoría de
veces dejan al paciente bajo un completo estado de dependencia e inacción. El
documental busca transmitir que otros puntos de vista psicoterapéuticos son
posibles, y que el cambio es factible gracias al buen trabajo de muchos profesionales
especializados que insisten en trabajar líneas más progresistas y humanas. Todos
los casos descritos son muy ilustrativos, ejemplifican esa pugna dual entre lo
que socialmente es considerado como “normal” e institucional, y lo que
significa estar y sobrevivir en el otro lado de esa doliente realidad. Por otra
parte, el reportaje también hace hincapié en ese dilema que todavía subyace entre
las diferentes concepciones y tratamientos de la psicomedicina ortodoxa y las
terapias más progresistas, es decir medicación y contención frente a diálogo y psicoterapia.
Varias de las asociaciones y entidades que se mencionan en el documental ya trabajan con persones que, siendo diagnosticadas con algún trastorno mental, buscan participar en las nuevas fórmulas de tratamientos con el fin de reconstruir una mirada libre de prejuicios. En definitiva, lo que el reportaje trata de decir es que otras vías de recuperación son posibles, y que esas líneas de trabajo son una eficiente alternativa a la psiquiatría tradicional. Constituyen una reformulación del sistema de salud mental para que permite las personas afectadas puedan ser reconocidas y tengan derecho a escoger el tratamiento más adecuado para su caso, en lugar de ser sometidas al uso desmedido de ciertas medicaciones que simplemente no curan, pero aturden y crean graves efectos secundarios. Son nuevas metodologías que ofrecen la manera de reducir o eliminar los ingresos hospitalarios, especialmente los de larga estancia, así como las terribles contenciones físicas y mecánicas donde se inmoviliza al paciente en sus camas. Estas nuevas voces reclaman más empatía y atención psicoterapéutica personalizada, más respeto al paciente y una actitud de mayor diálogo abierto. Son profesionales y colectivos que defienden reformular los protocolos y tratamientos de salud mental en lugar de mantener el sistema de terapias con fármacos, muchas veces no justificado o inaccesible de ser costeado por los pacientes o el propio sistema sanitario, generando por consiguiente reclusión y abandono. Son asociaciones y colectivos profesionales que también demandan una mayor inversión en la prevención y en los nuevos tratamientos, así como un incremento de los recursos laborales y de las investigaciones. Son toda una conciencia colectiva que buscan en definitiva una mejor recuperación y reinserción social en los pacientes.
Varias de las asociaciones y entidades que se mencionan en el documental ya trabajan con persones que, siendo diagnosticadas con algún trastorno mental, buscan participar en las nuevas fórmulas de tratamientos con el fin de reconstruir una mirada libre de prejuicios. En definitiva, lo que el reportaje trata de decir es que otras vías de recuperación son posibles, y que esas líneas de trabajo son una eficiente alternativa a la psiquiatría tradicional. Constituyen una reformulación del sistema de salud mental para que permite las personas afectadas puedan ser reconocidas y tengan derecho a escoger el tratamiento más adecuado para su caso, en lugar de ser sometidas al uso desmedido de ciertas medicaciones que simplemente no curan, pero aturden y crean graves efectos secundarios. Son nuevas metodologías que ofrecen la manera de reducir o eliminar los ingresos hospitalarios, especialmente los de larga estancia, así como las terribles contenciones físicas y mecánicas donde se inmoviliza al paciente en sus camas. Estas nuevas voces reclaman más empatía y atención psicoterapéutica personalizada, más respeto al paciente y una actitud de mayor diálogo abierto. Son profesionales y colectivos que defienden reformular los protocolos y tratamientos de salud mental en lugar de mantener el sistema de terapias con fármacos, muchas veces no justificado o inaccesible de ser costeado por los pacientes o el propio sistema sanitario, generando por consiguiente reclusión y abandono. Son asociaciones y colectivos profesionales que también demandan una mayor inversión en la prevención y en los nuevos tratamientos, así como un incremento de los recursos laborales y de las investigaciones. Son toda una conciencia colectiva que buscan en definitiva una mejor recuperación y reinserción social en los pacientes.
El reportaje muestra algunos referentes
actuales que trabajan exitosamente estas nuevas tendencias de renovación
psicoterapéutica. El proyecto finlandés Open Dialogue, de renombrada fama
mundial, y cuyos resultados en Laponia (2) han logrado los índices más bajos
de esquizofrenia en el mundo, es un
prestigioso ejemplo. Luego está el trabajo realizado por la red pública de salud
mental de Girona, que ha conseguido reducir tres veces menos la tasa de reingresos
en Catalunya siendo además las más baja de Europa. Finalmente cabe citar el acreditado
y eficiente trabajo realizado por la Clínica Psiquiátrica Ticino, Suiza,
donde desde hace tres años no se ata a ningún paciente a la cama ni se usan
habitaciones de aislamiento. Los resultados son altamente asombrosos. El propio
psiquiatra de la institución, Thomas Emmenegger, es lo deja muy claro: Lo que
cura a un paciente es el afecto. No hay terapia sin simpatía.
Muchas veces las personas aquejadas
de trastornos mentales simplemente necesitan encontrar un medio que les permita
liberar y canalizar positivamente su singularidad, es decir, un proceso mediante
el cual puedan plasmar y dejar fluir hacia el exterior su propia realidad interna
hasta alcanzar un sosiego que permita una mejor autoestima, compensación e
incluso un reconocimiento social. Actividades conductoras como el desarrollo de
las artes, la práctica de algunos deportes, la comunicación oral y escrita, así
como otras actividades, pueden forjar ese puente transmisor que conecte la
realidad personal y angustiosa del paciente con esa otra realidad externa que
no entiende y a la vez lo rechaza. El documental ejemplifica con algunos casos
este dilema y esa alternativa como nueva forma de terapia frente al
tradicionalismo psiquiátrico que opta mayoritariamente por metodologías más
restrictivas y herméticas, y que agravan más el dolor, sufrimiento, aislamiento
y estigmatización de los pacientes aquejados. La pintura, la escritura, la
confección de artesanías, las conversaciones abiertas, etc… son alternativas que
permiten a los pacientes desarrollar una canal de expresión capaz de descomprimir
su oscura problemática. La técnica Open Dialogue (Diálogo Abierto), por
ejemplo, es uno de los sistemas más apropiados y más efectivos que existen en
el mundo para tratar los casos de esquizofrenia y otras dolencias. Gracias a
este método, Laponia Occidental tiene una de las tasas más bajas de
esquizofrenia del mundo. Es una terapia que trabaja a partir de hablar con el
paciente, que hablen de sus delirios y alucinaciones, porque ellos son fuente d
información crucial para comprender ciertos temas y emociones, la mayoría de
las ocasiones muy difíciles lograr en base a fármacos, ataduras, camisas de
fuerza y celdas de aislamiento.
Esas viejas técnicas resultan
inexpresables porque parten de un concepto equivoco: ven a los afectados como enajenados,
individuos peligrosos y sin vuelta atrás. Las nuevas técnicas cambian su punto
de enfoque: a los pacientes con delirios se les da la posibilidad de ser
escuchados y así se sienten más tranquilos; ven que alguien les muestra
interés, escuchan aquello que expresan. En este punto la función del
psicoterapeuta es clave. Paralelamente lo es también el entorno familiar del
paciente. Todo depende de los casos, de ahí la importancia de personalizar las
terapias. Y es que toda la información que transmite el afectado es de transcendental
para conocer su problema, analizarlo, darle sentido, y finalmente darle una
eficaz solución, siempre y cuando el paciente esté preparado para ello (Anni
Haase, psicóloga clínica y psicoterapeuta Policlínica Keropudas de Tornio,
Laponia, Finlandia). Es más, el psiquiatra y psicoterapeuta de adolescentes
Kari Valtanen, de la Policlínica Kelm, también en Finlandia, es otro profesional
que trabaja el método del Open Dialogue con sus pacientes: Trabajamos las
crisis primero hablando con la persona que los sufre, sin administrarle neurolépticos,
a no ser que los síntomas sean muy graves. En este caso la administración
farmacológica es con dosis muy bajas; las dosis elevadas afectan a la
funcionalidad del paciente. Es por ello que la detección precoz es crucial en
este tipo de metodologías pues entre el primer síntoma hasta que se detecta el
trastorno, transcurren dos meses. En este periodo se puede trabajar tomando el
problema en su parte más incipiente. Otras de las ventajas que se trabajan con Open Dialogue es que los pacientes más recuperados o curados -llamados
usuarios expertos - participan en las sesiones terapéuticas dando soporte y
experiencia a los pacientes que están en peores condiciones. Tiia Törmänen y
Laura Hekkanen son dos ejemplos que especifican su experiencia en el documental.
Como compensación de haber logro superar sus propias dolencias, ambas coinciden
en dedicar sus vidas como trabajadoras sociales a fin de ayudar a pacientes que
están padeciendo problemas mentales.
Lamentablemente aún existe una deformada
concepción de lo que significa sufrir un trastorno mental, pues la mayoría de
la sociedad, incluso profesionales y estamentos relacionados, todavía relacionan
locura con anormalidad, agresividad y violencia, o bien con manicomios,
electrochoques, aislamientos y lobotomías, todo ello una concepción heredada por
esa influencia popular de tiempos anteriores, ficciones y tópicos que, en lugar
de evolucionar, se han ido arraigando y perpetuando en la sociedad como una forma
irracional de describir aquello que no se comprende o es diferente. Sin duda, esta
herencia es cultural y responde a la siguiente cuestión: ¿para qué invertir
esfuerzos en algo que no es útil a la sociedad?
Tampoco podemos obviar el factor económico
y el de la financiación, tanto a nivel institucional, como a niveles de
pacientes y personal relacionados con los tratamientos. Cabe saber que la gran
mayoría de los pacientes no pueden asumir los elevados costes que suponen las
medicaciones y sesiones, así como los gastos los pacientes ingresados y que
deben permanecer, por diferentes razones, hospitalizados durante largos períodos
de tiempo. Los costes de mantenimiento y manutención son muy elevados y
repercuten en la sociedad. Eso plantea la necesidad de una hospitalización
diferente, más flexible, más abierta, más humana, más efectiva a corto plazo. El
objetivo de las nuevas tendencias es precisamente lograr cerrar los centros
mentales de larga duración (popularmente conocidos como manicomios, loqueros o
sanatorios mentales), porque en realidad son muy perjudiciales para los pacientes
pues no logran recuperarlos. Nuevas fórmulas se hacen necesarias, como trabajar
los diferentes aspectos de la vida cotidiana de una manera más integral y familiar,
más directa y sencilla, donde las personas aquejadas se sienten que son parte
de algo común y se sienten útiles. Los pisos compartidos, por ejemplo, son una
idea eficaz que últimamente se está trabajando porque ofrecen una mejor autoestima
y una mayor calidad de vida a los pacientes.
Es necesario entender que cuando se
vive por diversas razones y en soledad situaciones y emociones que por su
complejidad o forma son incomprensibles para otros, la mente empieza a
tambalearse. Es cuando una persona cruza la línea y se convierte en paciente,
en un estigma y una amenaza para los demás. Llegados a este punto de máxima rotura,
el hecho de no sentirse solo y abandonado es lo que muchas veces salva a una
persona de caer definitivamente en el abismo. La mente es un poderoso mecanismo
capaz de hacer crecer o precipitar a una persona hacia una salida exitosa o un
derribo definitivo. Cruzar los límites de esa supuesta normalidad, o poder vivir
de acuerdo la forma aceptada por todos, no depende tan solo de una decisión personal;
la sociedad es muchas veces responsable y causante de una caída psicológica. No
todo el mundo puede solventar este punto de dificultad. La mente es responsable
de elegir entre el camino de la luz o el descenso a la oscuridad. Nadie elige
caer por placer. De ahí la importancia de aprender formas para ayudar mejor a
las personas dolientes reconducirlas de la mejor manera posible. Es nuestra
responsabilidad como entes sociales que somos. No cabe duda de que merece la
pena el esfuerzo social. No hacerlo sería un gravísimo error. No hay que
olvidar que si una persona recibe constantemente impulsos negativos o agresivos,
así como la sensación de que no es nada ni nadie va a recuperarlo, es
condenarla de por vida, y al mismo tiempo un completo fracaso para el avance
humano, científico y social. Por ello y como conclusión final, cabe decir que
todas aquellas personas que trabajan en procesos psicoterapéuticos como pacientes,
médicos, psicólogos, psicoterapeutas, enfermeros, auxiliares, familiares,
amigos, y sociedad en general, debe actuar en conjunto si quieren lograr recobrar
a todas esas personas que un día se vieron obligadas a vivir al otro lado del
espejo. Es la mejor alternativa que podemos dar y ofrecer como sociedad.
Texto:
Carlos Flaqué Monllonch
Documental:
Notas:
(1) Voces contra el estigma (2017) es una producción de Media 3.14 en coproducción con Televisión de Cataluña, con la colaboración de la Diputación de Barcelona, la Generalitat de Cataluña, la Agencia Catalana de la Juventud, el Ayuntamiento de Barcelona, el Departamento de Salud y con el soporte del Departamento de Cultura.
(2) La Laponia Occidental es una
región al norte de Finlandia con una población de unos 70.000 habitantes
que durante la segunda mitad del siglo XX registró uno de los índices de
esquizofrenia más elevados de Europa. Pero la pequeña revolución puesta en
marcha por un puñado de especialistas de la sanidad pública ha logrado revertir
las estadísticas.
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viernes, 18 de octubre de 2019
LA INFLITRACIÓN POLICIAL COMO TÁCTICA DE PROVOCACIÓN
Cabe saber que los infiltrados
operan introducidos de manera encubierta y oculta en grupos o territorios
considerados como “enemigos”. Actúan de incógnito bajo consignas concretas para
organizar operaciones beneficiosas a sus interesados. Es por ello que muchas de
estas acciones violentas en Catalunya puedan ser perpetradas por CDR extremos,
grupúsculos ultras, o bien ser consecuencia de policías camuflados, sin
olvidar a las bandas de salvajes desbocados altamente vinculados a la bronca,
al jaleo y a los actos vandálicos, es decir, sujetos que aprovechan cualquier
situación masiva urbana para desatar su ira, sus frustraciones, odios y capacidades
agresivas. Dentro de este marco de crisis generalizada, estos extremistas
pueden aprovechar las circunstancias a fin de generar el caos, falseado en
nombre de ciertas ideas o posturas. Cuando esto ocurre los medios de
comunicación, así como los adversarios políticos, aprovechan los incidentes
para sobredimensionar y difundir los incidentes a fin de reforzar sus noticias
y criminalizar las movilizaciones. Son argumentos en contra de las
movilizaciones. Esto ha pasado ya en diversas manifestaciones y levantamientos
populares como son los casos de Francia, Ucrania, el 15M (en España) o el 1-O
(en Catalunya). La historia y la actualidad son testigos directos de todo tipo
de infiltraciones, unas internas y otras sufragadas por intereses extranjeros.
Véase Venezuela, Perú, Egipto, Argentina, China...
Haya pues infiltrados o NO (el
tiempo lo demostrará), las protestas en Catalunya deben ser pacíficas y ante la
violencia tener una respuesta firme contra todo tipo de violencia callejera.
Los políticos catalanes deben ser unánimes hacia la cordura, la paz, el acuerdo
y el diálogo como únicas vías de entendimiento. Las capuchas, los pasamontañas,
las barricadas, la quema de materiales y vehículos, el lanzamiento de objetos y
los cócteles Molotv, no representan al verdadero y pacifico independentismo. Se
trata de reivindicar y luchar con sentido común.
Como curiosidad final cabe decir
que la táctica de la infiltración fue inventada y desarrollada por el general
alemán Oskar von Hutier (1857-1934), quien fue uno de los mejores estrategas e
innovadores de la Primera Guerra Mundial. La táctica fue ampliamente usada por
las tropas de asalto alemanas “Sturmtruppen” que causaron verdaderos estragos
en las filas enemigas. Hoy en día, las tácticas de infiltración junto a las
operaciones de bandera falsa, son ampliamente usadas en todo el mundo bien como
detonantes de acontecimientos violentos, bien como medio para obtener
información o para desarticular grupos considerados peligrosos o amenazantes.
Haya pues infiltrados o NO (el
tiempo lo demostrará), las protestas en Catalunya deben ser pacíficas y ante la
violencia tener una respuesta firme contra todo tipo de violencia callejera.
Los políticos catalanes deben ser unánimes hacia la cordura, la paz, el acuerdo
y el diálogo como únicas vías de entendimiento. Las capuchas, los pasamontañas,
las barricadas, la quema de materiales y vehículos, el lanzamiento de objetos y
los cócteles Molotv, no representan al verdadero y pacifico independentismo. Se
trata de reivindicar y luchar con sentido común.
Carlos Flaqué Monllonch
Carlos Flaqué Monllonch
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miércoles, 16 de octubre de 2019
ESPAÑA Y CATALUÑA, TIERRAS DE ETERNOS CONFLICTOS
Toda crispación es evitable si la
inteligencia prevalece sobre cualquier tipo de testosterona ideológica y
política. Lo que está ocurriendo en Catalunya, desde hace tiempo, es triste y
desolador, pero es la consecuencia de cuando las cosas se hacen mal, pésimamente
mal. La casuística de esta dinámica es tangible y conocida pero es tema para
tratar aparte. Lo que si es un a realidad inmediata es que el puente entre España y Cataluña está completamente roto y veo muy difícil su reconstrucción. Y con los puentes rotos nadie puede cruzar el abismo.
Catalunya y España están en una permanente encrucijada bidireccional de difícil solución, especialmente porque “ningún Estado, mientras tenga fuerza, permitirá que un territorio suyo se separe del conjunto, aunque éste tenga su propia personalidad histórica, desarrolle protestas pacíficas o genere desórdenes de cualquier tipo." En segundo lugar, porque la política no es un juego de niños, es un ejercicio muy serio que implica características de las cuales hoy en día se carece, especialmente en este país. En tercer lugar porque la política deja de existir cuando se muestran los “cojones” en lugar del cerebro, algo muy típico del temperamento español, y cuando desaparece la via del diálogo, la convivencia y la empatía, bases de cualquier democracia real; no no hay ingeniería posible y capaz de construir puentes cuando no existe actitud para manetnerlos en pie. En cuatro lugar, cabe saber que la independencia de un territorio no se consigue utilizando astucias emocionales, poniendo tenso al feroz guardián de la integridad, ambas acciones que sólo conducen a consecuencias cual de ellas más represivas. En quinto lugar, la independencia es un proceso muy lento que debe trabajarse con inteligencia, estrategia, tiempo, paciencia y gran habilidad política. Todas ellas cualidades carentes en esta profunda crisis. Toda celeridad es un mal aliado a los cambios porque el chip mental es el primer objetivo a cambiar. En sexto lugar, lamentablemente la historia nos ilustra que la gran mayoría de las independencias de países o de territorios sólo se han conseguido a través de revoluciones violentas o estallidos bélicos pero contrariando al gran Carl Von Clausewitz (“la confrontación armada es la continuación de la política por otros medios”), la violencia es la mayor atrocidad de las concebidas por el ser humano. Y este no es el camino hacia el futuro.
Catalunya y España están en una permanente encrucijada bidireccional de difícil solución, especialmente porque “ningún Estado, mientras tenga fuerza, permitirá que un territorio suyo se separe del conjunto, aunque éste tenga su propia personalidad histórica, desarrolle protestas pacíficas o genere desórdenes de cualquier tipo." En segundo lugar, porque la política no es un juego de niños, es un ejercicio muy serio que implica características de las cuales hoy en día se carece, especialmente en este país. En tercer lugar porque la política deja de existir cuando se muestran los “cojones” en lugar del cerebro, algo muy típico del temperamento español, y cuando desaparece la via del diálogo, la convivencia y la empatía, bases de cualquier democracia real; no no hay ingeniería posible y capaz de construir puentes cuando no existe actitud para manetnerlos en pie. En cuatro lugar, cabe saber que la independencia de un territorio no se consigue utilizando astucias emocionales, poniendo tenso al feroz guardián de la integridad, ambas acciones que sólo conducen a consecuencias cual de ellas más represivas. En quinto lugar, la independencia es un proceso muy lento que debe trabajarse con inteligencia, estrategia, tiempo, paciencia y gran habilidad política. Todas ellas cualidades carentes en esta profunda crisis. Toda celeridad es un mal aliado a los cambios porque el chip mental es el primer objetivo a cambiar. En sexto lugar, lamentablemente la historia nos ilustra que la gran mayoría de las independencias de países o de territorios sólo se han conseguido a través de revoluciones violentas o estallidos bélicos pero contrariando al gran Carl Von Clausewitz (“la confrontación armada es la continuación de la política por otros medios”), la violencia es la mayor atrocidad de las concebidas por el ser humano. Y este no es el camino hacia el futuro.
La situación en Catalunya está repleta
de errores por ambas partes. Los patinazos han sido esperpénticos. Calmar los ambientes y acercar posiciones para que sean capaces de
tender nuevos puentes de comunicación, parece ser la única solución
posible para evitar las quiebras. España debe prepararse para afrontar un gran cambio como país, si o si, porque
su modelo como Estado, centralizado y monárquico, está obsoleto, y por tanto, precisa de una
construcción distinta sobre la territorialidad. Un primer puente para abrir diálogos -aunque no guste a ciertos sectores políticos y financieros todavía anclados en férreas sistemas de
inmovilismo- sería que el actual gobierno de
España iniciara la tramitación de los indultos a los condenados del Procés. Lejos
de ser un signo de debilidad vendría a ser la demostración ante el mundo de un Estado
fuerte que confía en sus propias capacidades democráticas para resolver las
diferencias. Como dice la sabia reflexión: "sin perdón no hay paz". Solo así se podrían calmar los egos heridos y actualmente atrincherados. Sólo así es posible la apertura de mesas de negociación para solucionar políticamente lo que nunca debió
llegar a los tribunales. Eso quizás sea mucho pedir teniendo en cuenta las ideas
alocadas que aun deambulan por un país encapsulado en viejos tiempos obsoletos.
Los Estados deben modernizarse, actualizarse en base a generar equilibrios entre sus fuerzas.
Ese consenso global es necesario para construir países fuertes y modernos. Y para ello hay que trabajar sin asperezas. Los
problemas nunca se pueden solucionar con vociferios, violencias, extremismos y
crispaciones como armas. Hoy en día, los dirigentes sabios deben permanecer al margen
del encegamiento, de las acciones provocantes y agresivas que únicamente conllevan mayores agravios a los problemas.
El pulso entre Catalunya y el
Estado español tiene sin duda razones muy lejanas y revisando todo este largo tiempo se descubre que ningún
gobierno, central y autonómico, ha sabido ver y afrontar la problemática con
inteligencia, ni tan siquiera prever las secuelas que de todo ello se derivarían. Probablemente un adecuado concierto económico en su momento y el reconocimiento de un posible estado
plurinacional, como define a otros países, hubieran sido dos medidas eficaces y clarividentes
para progresar hacia la resolución de los graves conflictos que atraviesa este país. Todos debemos
aprender que las vías unilaterales, opresivas, cerradas y violentas, sólo conllevan a espirales virulentas que a su vez generan bucles interminables sin solución. Cuesta entender pues que en pleno siglo XXI ninguna de las
formaciones políticas españolas tengan la valentía, la inteligencia y la voluntad
para afrontar los cambios tan necesarios que daría un aire más equilibrado al país. La pregunta salta a la vista... ¿Por qué
existe tanto miedo a ese cambio? Quizás la respuesta a esta pregunta permita descifrar la clave
que bloquea el resorte de este cambio tan necesario. Pero mientras en España
imperen los viejos poderes, todos los resortes a posibles cambios serán abortados y serán impensables.
Carlos Flaqué Monllonch
jueves, 10 de octubre de 2019
¿QUIÉN TRATA DE DEMONIZAR A GRETA THUNBERG?
Desde hace tiempo el cambio
climático, las políticas y acciones que giran en torno al mismo, incluyendo la
actitud de la gente y de los Estados, es un tema que está presente en todas las
cabeceras mediáticas del planeta. Durante este largo período de tiempo ha aparecido un
nombre que se ha convertido en un personaje viralmente famoso, fuente de
partidarios y detractores, algunos de estos altamente corrosivos y
maliciosos. Me refiero a Greta Thunberg, la activista ambiental sueca que ha
centrado su lucha por evitar los efectos devastadores del cambio climático.
Greta es conocida por su especial forma de expresarse ante los líderes y
asambleas políticas a los que pide intensamente una acción inmediata para
abordar de una vez la crisis climática. Sus declaraciones han puesto en
evidencia a todos los estamentos del poder político, empresarial e industrial mundiales,
especialmente por su doble juego sobre el clima, generando opiniones y críticas
diversas. Lo más grave es el uso de determinadas estrategias para desacreditar
a Greta y a su familia, algo muy típico cuando se trata de buscar estrategias
de descrédito. La propia escritora Tina Lowe del Washington Examiner escribió:
“Los padres de Greta Thunberg
buscadores de fama, particularmente su madre, estrella de ópera cuya fama se
desvaneció, están prostituyendo y echando a perder a Greta, sin tener en cuenta
los supuestos problemas mentales que sufre. Al hacerlo la estaban sometiendo a
abuso infantil.”

Lo que no es ético ni moral es, desde
las plataformas de poder, la defensa de ciertos intereses político-económicos partiendo
de acciones malévolas contra un menor que padece además el llamado “síndrome de
Asperger”, un trastorno que lo padecen o han padecido muchas personas y niños,
algunas famosas como Albert Einstein, Andy Warhol, Bill Gates, Steven
Spielberg, Charles Darwin, Tim Burton, Dan Aykroyd, Daryl Hannah, Keanu Reeves,
Stanley Kubrick, Courtney Love, Syd Barret, Anthony Hopkins, Woody Allen… La
mayoría de estas celebridades han sido aceptadas socialmente gracias a su
aportación al sistema, pero en las escuelas muchos niños sufren Asperger y
generalmente son víctimas de bullying o descrédito social. En el caso de Greta Thunberg
contra la cual se utiliza el Asperger como arma de acoso y derribo personal.
Este tipo de estrategia es inmoral y define una perversidad inimaginable. Lamentablemente
nuestra sociedad busca por encima de todo proteger determinados intereses que
no convienen que sean puestos en entredicho. Greta simplemente es una chica de 16
años muy preocupada por el futuro del planeta y hace difusión de ello para
crear una conciencia colectiva que reequilibre el desvarío voraz del
capitalismo neoliberal. A su manera trata de dar un claro mensaje tocando los
puntos más emocionales de la gente afín de todos tomemos conciencia definitiva
sobre la debacle que amenaza nuestra supervivencia. No le busquemos pues los
tres pies al gato y empecemos a cambiar nuestros hábitos. Este es el mensaje.
Carlos Flaqué Monllonch
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