TICK TACK, TIEMPO, ESPACIO Y COMUNICACIÓN

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BLOG DE CRÍTICA Y REFLEXIÓN SOBRE ARTE Y ACTUALIDAD CULTURAL

martes, 7 de mayo de 2019

AGNES-CECILE O EL ARTE DEL TRAZO INSTANTANEO



Agnes-Cecile, cuyo verdadero nombre es SILVIA PELISSERO, nació en Roma, Italia, durante 1991. Su formación residió en el Liceo Artístico Giorgio De Chirico de Roma. Se trata de una artista plástica ortodoxa, no digital, cuyo trazo pictórico es un auténtico nervio de creación. Domina diversas técnicas, entre las que destaca el óleo, el lápiz, el acrílico, los pasteles y otras; Pero su maestría reside con las acuarelas gracias a las cuales consigue obras de intenso poderío y croma. Sus retratos están compuestos por manchas, goteos, trazados enérgicos y pintura salpicada; para ello utiliza diversos medios y sistemas, todos ellos, manuales.

Sus trabajos no son consecuencia de una pre-elaboración estudiada; se deja llevar por la improvisación, por ese momento de “flash” repentino a partir del cual desarrolla su labor sin pausas. Esta técnica sólo es posible en artistas que poseen una brillante intuición gráfica, un marcado proceso mental y un dominio global de técnica, estilo y trazo. Trabajar desde la memoria es algo que no todos los pintores son capaces de hace. Muchos copian a partir de observar lo visible, otros se dejan poseer por lo que esa realidad o circunstancia les sugiere. Cuando la imaginación se dispara le surgen las ideas y su necesidad de transcribirlas al papel es inmediata. Es un momento repentino, que trata de anotar en su libreta bajo unas escasas palabras clave. A partir de ellas boceta y rápidamente pasa a la acción en el lienzo. No para hasta completar la obra.


"En todo lo que hagas, no te exceda; mantén siempre el equilibrio contigo mismo. Una obra de arte surge de la necesidad de decir algo, de transmitir algo; hay casi una ansiedad de tener que crear algo de inmediato. Tengo un proceso creativo muy específico, siempre tiendo a reducir todo el tiempo al mínimo. Este transcurso consiste en tomar notas en mi cuaderno de bocetos sobre las palabras clave que quiero transmitir, y tras hacer algunos bocetos de imágenes rápidas, elijo el boceto final, agrego algunos detalles y luego voy directamente al lienzo. Y generalmente sobre lienzo, a partir de la idea del boceto, improviso siguiendo la inspiración del momento" Agnes Cecile.


Agnes Cecile   Tutt Art








Agnes Cecile   Tutt Art

Carlos Flaqué Monllonch

lunes, 6 de mayo de 2019

JACEK YERKA, EL HACEDOR DE LOS SUEÑOS IMPOSIBLES




Jacek Yerka nació en 1952, en Torun, una pequeña ciudad del norte de Polonia. A pesar de estar influido por diversas artistas y corrientes, la mayor fuente de infusión de este imaginativo artista es sin duda su propia infancia, y los recuerdos legendarios de épocas remotasas. Lo viejo renace con los pinceles de este creativo tan peculiar. Gracias a este este tremendo bagaje existencial, ha llegado a componer un mundo mágico de imposibles realidades imaginarias. En 1995 fue galardonado con el prestigioso “World Fantasy Award” que reconoce la labor al  mejor artista del año. En sus obras podemos ver la influencia de la arquitectura europea medieval que experimentó en su tierra natal, así como las influencias de pintores como Hieronymus Bosch, Pieter Brugel, Hugo van der Goes y Jan van Eyck.

Jacek Yerka es un viajero atemporal, donde los caminos se dispersan hacia mundos fantásticos que oscilan entre la gravedad y la lógica, hasta convertirse en una sátira o una broma de complicados significados. Su alma viajera explora el pasado como un oso hormiguero, extrapolando las especies iconográficas como símbolos, llevándolos hacia un vertiginoso puzzle encantado de múltiples respuestas. Su imaginación desborda toda posible explicación. Se trata de un artista libre, ajeno a los cánones, que vuela como el pájaro que abandonó la jaula y se alza majestuoso hacia los cielos donde reina la realidad transformada. No existen condicionantes, ni reglas, ni moralismos que sesguen la ideación. El universo de Jacek Yerka es su propia vida, consciente e inconsciente, la voladura de todo muro que aprisiona el ser humano. Es como la mano que se tiende para atravesar el espejo para conducirnos a la dimensión de islas imaginarias, allí donde sólo los ojos de los infantes pueden llegar a percibir esos sueños imposibles.

Carlos Flaqué Monllonch


















jueves, 22 de noviembre de 2018

THE WALL, ASPECTOS PSICOLÓGICOS DE LA OBRA



En las letras de The Wall reside parte de la clave para descifrar la esencia del ser y su relación con la sociedad. Todo gira en torno a un muro, un muro que vamos construyendo a medida que vamos creciendo y que al final de la existencia  se derrumba por sí mismo. Nuestra vida se compone de ladrillos, bloques de tamaño y material concretos, que se unen para formar una arquitectura determinada, en la cual se forman porosidades y aluminosis que corroen la estructura que sostiene ese edificio personal, y que al final pasan a formar parte de una historia arqueológica como piedras que un día fueron, convirtiéndose en simples ruinas, como ocurre al final de la vida del ser humano.

Sigmund Freud mencionó en uno de sus libros que las novelas psicológicas describen desde dentro a una persona que mira desde afuera a otras personas. Esa división es la alienación que evidencia el sujeto encerrado en su propia pared interior, que a la vez le aísla y le protege de lo externo. En el caso que nos ocupa, The Wall representa una dura defensa interna del ser que lo ha perdido todo dejándolo inerte ante la sociedad y sus propios miedos y frustraciones: la desprotección y la obediencia retrospectiva, la sobreprotección maternal, el fracaso matrimonial, la angustia y la desgracia interior, permanentemente condensada en fobias, pesadillas, deseos prohibidos y ambivalentes hasta que al final, preso de una completa huida mental, es juzgado simbólicamente. La autobservación y la conciencia moral tejen una maraña de procesos que confieren a The Wall el valor de ser una historia audiovisual de fuertes y profundas proporciones psicológicas dignas de un exhaustivo y riguroso análisis y estudio. La estructuración del inconsciente del protagonista a cargo de la fantasía degenerativa que genera por sí mismo, crea un mundo fantasmagórico paralelo donde el afecto va y viene convirtiendo el objeto fóbico en una angustia sin salida.


Al margen de su belleza plástica y literaria, las letras de The Wall encierran un fuerte contenido psíquico que pone en alerta a todos los mecanismos defensivos del individuo. La carga es tan brutal que todo se viene abajo, ese muro que poco a poco se va construyendo como un falso mundo protector existencial y exterior y que finalmente cae derribado por la propia culpabilidad llevada al su límite máximo: la locura. The Wall es un drama humano que termina con la muerte psicológica del ser para que éste vuelva a renacer de sus propias cenizas.

Pero los miedos siempre acechan, porque el mundo es un caos incomprensible, siempre en constante contradicción y vacío. Todo daña, todo hace sufrir, nada merece la pena y el sufrimiento termina por devorar el cuerpo y la mente. Los gusanos psíquicos se encargan de ello. Todo empieza con una sensible pérdida que genera una infección anímica que va creciendo hasta alcanzar la globalidad que se va adueñando lentamente de todo el sistema defensivo, como un virus incontrolable ajeno a las vacunas y que termina por hacer caer todo el muro psicológico que aparentemente defendía al sujeto. Ni el amor, ni el sexo, ni la amistad, ni la educación, ni la sociedad, ni las ideas, son capaces de sanar el quiebro anímico del ente sensible abocado a la Nada. Somos fuertes en apariencia pero cualquier bocanada imprevista puede hacernos zozobrar hasta las máximas profundidades. A veces la caída de una pieza vital conduce al derrumbamiento de todo el edificio.

Siente la bilis ascender
desde tu culpable pasado
con tus nervios hechos polvo.
Cuando la concha del berberecho
se rompa en pedazos
y los martillos echen la puerta abajo,
mejor será que corras como el demonio
mejor será que corras todo el día
que corras toda la noche
y guardes tus sucios sentimientos
bien dentro de tí.


Escenas como la muerte de un padre admirado y deseado a una edad muy temprana, la emotividad extrema de una madre solitaria que arropa obsesivamente a su hijo ante la carencia de su marido, o la escena del niño que ama y cuida a su mascota hasta la muerte de esta y las fiebres que contrae de ella. Tampoco se puede olvidar la animación con las dos flores que, simbolizando el amor, se seducen entre sí hasta que al final terminan presas de un loco proceso de destrucción y transformación. Asimismo conviene recordar esas llamadas telefónicas desesperadas que nadie responde, o la fijación hipnótica ante el televisor como única puerta a otra realidad controlable, o esa escena donde una atractiva “groupie” ni siquiera es capaz de emocionar al protagonista tremendamente colgado hasta que, preso de un escape de ira, termina por destruir el apartamento para luego iniciar la reconstrucción de las piezas rotas siguiendo un orden simétrico y meticulosamente ordenado. Inolvidable es al mismo tiempo la secuencia de los gusanos devorando la carne del ser amorfo, inhumano, monstruosamente transformado por el dolor acumulado hasta el extremo de arranca arrancarse la piel y la carne para hacer aparecer al hombre nuevo, duro, frío y disciplinado, y que se ocultaba bajo el anterior atormentado ser. Toda la historia, las letras y la película, giran en torno a un continuo despliegue de escenas psicológicas donde el simbolismo y los significados pugnan por salir y ordenarse en el duro drama del protagonista.


“Será mejor que corras como el demonio
será mejor que te maquilles la cara
con tu máscara favorita
con tus labios abotonados
y tus ojos como persianas
y tu sonrisa vacía
sobre tu corazón hambriento.”

The Wall es una obra maestra, única, cuyo mensaje es un cruel golpe a la sociedad, al sistema que la sustenta, a sus valores y mecanismos, y sobre todo  a la propia psicología del individuo como víctima de todo el proceso. Dicho de otra manera, The Wall es una apisonadora brutal que no deja en pie ni un pilar humano y social. Un proceso que lentamente arranca las almas torturadas por sus miedos y existencias, pero con una gran capacidad de imaginación y catarsis se plasman en un celuloide gracias al talento de su director Alan Parker. The Wall es una obra que es capaz de conjuntar diferentes generaciones, desde jóvenes a mayores abuelos, pasando por sus distintos intermedios. Como dice una de las canciones del film…  

Papá ha volado a través del océano
dejando sólo un recuerdo
una instantánea en el álbum familiar.
Papá, ¿qué más dejaste para mí?
Papá, ¿qué dejaste atrás para mí?
Después de todo, no fue más
que un ladrillo en el muro”
Después de todo, no eran más
que ladrillos en el muro.


Carlos Flaqué Monllonch

miércoles, 10 de octubre de 2018

LA SENSUALIDAD HIPERDIMENSIONAL DE GIULIANO BEKOR

"Levanto la cámara con la emoción de un niño, trato cada proyecto como si fuera la primera y la última oportunidad que tomaré".

GIULIANO BEKOR


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          Guiliano Bekor es un fotógrafo de moda norteamericano afincado en Los Ángeles, California. Su depurado trabajo incluye algunas de las más prestigiosas marcas de la industria, retratos de famosos y trabajos para diferentes campañas publicitarias de renombre. Para él la fotografía es un concepto iconográfico que nace dentro del artista y luego se traslada a la realidad cotidiana a través de la imaginación, el talento y las habilidades técnicas, todo ello amalgamado bajo la influencia  del color, la luz, el espacio, la forma y el tiempo. Como artista organizado primero esbozo sus ideas en papel y luego procede a usar la cámara. Gracias a este proceso de brainstorming, bocetaje y registro, llega el arte final perfecto. Sus imágenes lo demuestran por sí mismas.


          Para Bekor el cuerpo humano es una fuente de inspiración, en especial cuando se halla desnudo y libre de las improntas sociales, pero también cuando es ataviado bajo diversos materiales que moldean una dimensionalidad diferente ye igualmente atractiva. El cuerpo  es un compendio de geografía y de diversas ciencias. En el confluyen todos los procesos de la naturaleza y la humanidad. A través de su estudio gráfico es posible generar imágenes  con distintos significados. Las extremidades, los torsos, los músculos, las pieles, los huesos, los volúmenes y las formas, van emergiendo como una escultura brillante pero flexible. Sus colecciones son como una galería abierta del cuerpo y alma humanos, esculpidos entre lo urbano y lo salvaje. Luces finas y duras terminan por pincelar las texturas vaporosas bajo diversas sensaciones táctiles.




         Giuliano Bekor es un mago de las ideas. Cada exposición es una transformación de sí mismo, de sus modelos, de todo lo que le envuelve. Sus trabajos son intensos y profundos, marcan la tensión eterna entre lo fugaz y lo permanente, entre lo masculino y lo femenino, lo heroico y lo cobarde, lo descarado y lo vergonzoso, todo ellos eternos dilemas de la filosofía y de la psicología aplicadas. Estamos pues ante un profesional de la fotografía de vanguardia, que trabaja bajo una incansable creatividad laboriosa tanto en su faceta comercial como la experimental. Como fotógrafo comercial mueve firmas de diversos sectores que el mismo clasifica como “ENTERTAINMENT” (Bazaar, ELLE, Genlux, Parade, IO, Donna, Prestige, FHM, Kurv…), “BEAUTY” (Elisabeth Arden, Chanel…), “FASHION” (donde incluye las más grandes firmas de moda) y “ADVERSINTING” (Martini, Bench, Merchant, Bebe, Bacardi, Grey Goose, Teno, Lugano, Rock & Republic, Hello Kitty, IPhone...) Todos sus trabajos muestran el máximo esplendor de su talento manifestando encuadres, perspectivas y escenificaciones muy originales. Sin lugar a dudas es un maestro en el manejo de las ideas y de su conceptualización, del color, de la iluminación y de los atrezzos. En su línea más innovadora, llamada “FINE ART”, las colecciones adquieren dimensiones de una belleza y originalidad sin precedentes, llegando a extremos que precisan su propia clasificación y análisis.





Dentro de este inmenso conglomerado Bekor diseña sus fantasías gráficas bajo la inspiración de diferentes técnicas del mundo del arte. Sus 22 colecciones de “FINE ART” definen la inmensidad creadora de este gran artista. Veamos parte de sus colecciones.

Por ejemplo, en “MODERNISMO” utiliza la perforación “Op-Art” y el “puntillismo” sobre el cuerpo desnudo de sus modelos, logrando que sus superficies dérmicas se descompongan en formas circulares que ondulan entre los límites del blanco y negro. Gracias a ello alcanza una multiplicidad cromática de patrones repetitivos y diversos que -a modo de psicología gestaltiana- llegan a convertirse en estados celulares puramente esenciales y abstractos.



Other" series by Giuliano Bekor -- JM Art Management | PRLog

Con la denominada “EMULSION” el mundo de Bekor se sumerge bajo el agua y las substancias aceitosas, generando una química colorista y calidoscópica imposible de ser detectada dentro de los cánones de visualización normalizada. Son formas transformadas, que explosionan, se deshacen y se desvinculan de su estado químico inicial para invadir el rostro humano. Cada imagen representa un tramo del tiempo, una congelación del espacio en las coordenadas de los sueños. Son como pastillas flotantes  o líquidos dinámicos que trazan rutas formales entre los surcos dérmicos. En este trance Bekor juega con los desenfoques gaussianos, las ondulaciones y los gorgoteos, las burbujas y los soplos delimitados de color, construyendo en su conjunto toda una amalgama psicodélica que provoca un clímax casi sexual.

Su otra colección “SUBMERSION” nos sumerge  a las profundidades de los abismos húmedos, al cosmos oceánico. Es una ensoñación que flota en el tiempo, donde el espacio no es accesible al simple humano. Son caras burbujeantes que se dinamizan como perlas hirvientes, latiendo melancolías como las sirenas de la nada acuática.

“OCTOPUSSEY” está inspirado en la famosa película de James Bond. En esta colección se funden humanos y cefalópodos. Para vincular ambas especies Bekor se asocia con la famosa pintora corporal Joanne Gair, y ambos construyen una gráfica corporal que combina varias técnicas: la pintura, la fotografía, la proyección y el control intencionado de la luz y el color. La finalidad es crear una atmósfera extraña que desarrolle formas y texturas dando la sensación de estar viendo criaturas cefalopóidicas.  Es un juego perverso de erótica lasciva que deambula entre la realidad y la fantasía puramente visuales. Desnudos cubiertos de ventosas, sumergidas entre múltiples tonalidades, puro cosmos animal que edifica y devora la imaginación bajo las entrañas de una hipnosis ocular octópoda.

“ECHOES” Bekor escapa de la humanización, del cuerpo y del rostro puramente humano, para penetrar en una esfera totalmente distinta, la sensualidad eléctrica de las materias orgánicas. Se trata de una vorágine flotante de flores y restos inconcretos que nadan majestuosos entre óleos y agua, entre matices disueltos y vibraciones indefinidas, diseñando senderos hacia una visión calidoscópica de provocación y rapto sexual.

En “METAMORPHOSIS” Bekor define la vida como una constante transformación física y emocional. El ser humano siempre está sujeto a los cambios hacia la perfección y Bekor teje esta historia con aguja e hilo de oro. Para ello el artista usa varios combinados: una gran dosis de negro y la aplicación posterior del color, logrando una relación casi sexual que excita los sentidos y engendra una tensión extrema. El fetichismo naturista se sintetiza como la forma sublime de la mariposa, el eterno símbolo lepidóptero que refleja la constante mutación de la existencia. Colores máximos, texturas muy definidas y total conversión del negro como fondo y origen de la nada a la completa ausencia o explosión vital. El color es la penetración que conforma la metamorfosis definitiva.


“WILD HORSES” es el culto a la bravura, al narcisismo, a lo instintivamente salvaje e inteligente, todo ello cristalizado en la figura del hombre como metáfora de fuerza y nobleza. Es una clara fusión entre lo equino y lo antropomórfico, remarcando el contraste del músculo y la fibra de la carne. La luz facilita el relieve de las texturas y el volumen es una ondulación infinita de belleza sublime. Es puro blanco y negro, con sus propios excesos, junto a los elementos externos de pinturas y proyección. Los caballos salvajes de Bekor se arremolinan entre sí para fraguar una iconografía lumínica que recuerda a la zoomorfosis mítica griega.

Giuliano Bekor

“OTHER” es otra historia, es una regresión al más puro estado de lo tribal, donde la vida existe sin la máscara de la postmodernidad. No hay alienación del ser. Todo es esencial, lejano al desarrollo y a la técnica. Como rasgo protector, el ser se cubre el alma, fuente de las vergüenzas y de las caídas. Es la ocultación de lo indeseable, de la pasión baja de las sociedades modernas. Mascarización, pinturas corporales, brillos extremos, objetos primigenios. La posición de la figura masculina se transmuta en expresión la orgiástica del drama. Son los componentes arquitectónicos que sostienen una estructura diferente e inclasificable.

“MIRAGE” es una compleja visión que intenta absorber e integrar la luz dentro del objeto y reflejarlo en el paisaje, como si fuera un espejo global de integridad. Posee varios temas donde se utilizan distintos elementos: cráneos de animales, barro árido, pieles primigenias, máscaras teatrales, burbujas de aislación futurista, emblemas étnicos, mimetismo terrenal, artilugios de esgrima o flora seca. El cuerpo se integra con todo ello en la brillante superficie dérmica del negro sobre fondos áridos y blancos cuarteados. Es un juego sucio y puro de supervivencia.

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“SCULPT” es culto al cuerpo masculino, bajo una perspectiva de corte clásica y sensual, rozando una erótica fina y envuelta entre un componente corporal oscurecido, máximo relevante humano de la oposición a la luz. Es un proyecto que ensalza la belleza de la máquina, el engranaje perfecto que aúna resistencia, potencia, fuerza y equilibrio, casi siguiendo los parámetros estéticos de los artistas del futurismo vanguardista del siglo XX. Bekor contrasta el brillo extremo con los valores que definen la perfección del cuerpo: la musculación de lo masculino y la delicadeza de la feminidad.






          Por su parte “CONTENDER” abarca el esfuerzo del hombre en la superación de sus propios límites. Deportes, lucha, retos, o regresión a lo maternal bajo posiciones casi fetales, todo0 ello marca el inicio del gran ímpetu que supone conquistar la vida. Es un compendio de figuras atléticas como símbolo humanístico, héroes modernos reflejados en paisajes limpios donde el protagonismo es la propia existencia del triunfo y al mismo tiempo la soledad.

          “FETISH” hunde sus raíces y significados en la inmensidad del erotismo del hombre y sus fetiches. Es un mordaz mensaje con un fuerte componente psicológico donde la forma corporal por sí misma es pura poesía y blasfemia según para qué mentes. Este amor extremo hacia los objetos sexualizados los convierte en ritual de culto. Detallismo, primeros planos, luz cenital o lateral, con el fin de textualizar radicalmente las formas y realzar los brillos.

          “WORN” representa una pugna entre lo desgastado y lo bello. Bekor parte de que la vida es una cuerda tendida entre dos extremos la cual se mantiene bajo un tenso equilibrio. Esta cuerda empieza a ceder cuando en ella se asienta parte de la realidad o del objeto/sujeto. Entonces el tiempo empieza su avance y lo sostenido inicia su deterioro hacia su caída y muerte. Ello significa que las cosas y las personas están presas de un tiempo que va corrompiendo lo externo pero mantiene la interioridad, la esencia joven a pesar de la sequedad y el agrietamiento de lo corpóreo y externo. Es una metáfora hegeliana, una dialéctica opuesta entre lo vivo - producto de su nacimiento y fin - y lo que avanza o retrocede cambiando de estadios, dejando a su paso siempre la belleza como clímax sublime de perfección artística.

          “ODISSEY” es la dimensión mítica y legendaria de los guerreros griegos o espartanos bajo las formas herculinas bañadas en oro como símbolo de divinidad y riqueza, de la conducción y la fortaleza eterna. Son figuras que parecen estatuas vivas, que glorifican la grandeza de las conquistas y la gloria de la Humanidad. Pero en su más remota psique esconden el drama de los tiempos inmemoriales. Oro sobre fondo negro para acentuar el contraste y la luminosidad de la potencia histórica del hombre pero al mismo tiempo el  inmovilismo metálico que refleja la frialdad de los sentimientos y la parálisis de la vida.

         “WILD CATS” es la fusión de la feminidad como felino, salvaje y espiritual, una mezcla explosiva de sensualidad agresiva, inteligencia y sensibilidad sutil que matiza sensaciones minimales en los sentidos. “WILD ABOVE” en cambio recoge una visión antropomórfica y zoomórfica de las figuras a fin de fusionar plásticamente lo humano y lo animal remarcando ciertos atributos físicos, psíquicos y de belleza. Proyecciones animales sobre la piel masculina y femenina, posterior composición de las poses sobre fondo negro con el fin de formar periferias vivas que asemejen animales salvajes. “WILD BELOW” agrupa lo humanamente corpóreo con proyecciones marinas o subacuáticas de variados elementos como texturas, gotas de agua, peces, flora y restantes elementos que habitan bajo los mares. Es un mundo donde la humedad latente explosiona y se convierte en el símbolo de la creación: la vida se inició en el medio acuático.

         “ELEPHANTS” es un proyecto que está todavía en construcción y por tanto aun no es visible en la web del artista. Sin embargo, como su nombre indica, establece una relación de belleza, fuerza y volumen humano con los valores centrados en la gran masa de los elefantes como mamíferos proboscídeos.

          “CORONET”, es una parodia de lo masculino hacia la feminidad, mostrando que la belleza y fuerza masculinas deben contener parte de femenino para lograr ser un elemento cercano a la perfección global de la vida. Finalmente “REVOLTES” una inmersión al movimiento y una parálisis del mismo en el mundo del ciclismo. Todo ello es visto desde diferentes ángulos y congelaciones de terrenos donde los fondos son la Nada blanca y el objeto el Todo flotante. El aire es como un estado de flotación permanente. El contraste añade oposición y centra la mirada en la acción que se representa.


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          Visto esto podemos decir que Giuliano Bekor es pura moda, vanguardia elevada al cubo y una celebridad que combina la comercialidad con la magia de las bellas artes combinadas. Gracias a ello consigue forjar una arquitectura diferencial única en su diverso estilo. Su innato compromiso en la profesión y en su completa entrega a mejorar cada vez más sus propios retos, le conducen a perseguir técnicas innovadoras y a desarrollar una habilidad experimental en la profesión. Otras colecciones son “BUTTERFLY”, “FACESCAPE”, “ART OF FISHNET” o “WILD BELOW”.

          Las fotografías de Giuliano Bekor evocan dramas y sensualidad, mundos en colisión y fusión, pura teoría de los contrarios fusionada para establecer el equilibrio en un universo dominado por el caos y la imperfección. No contento con producir imágenes simplemente preciosas, profundiza para descubrir sus inherentes vulnerabilidades y fortaleza. Penetra en dimensiones que otros no pueden vislumbrar. Su dominio de las técnicas y la voluntad de incorporar elementos impredecibles, intensifican aún más sus emociones estéticamente atractivas y técnicamente revolucionarias. Con él todos los sujetos se transforman en iconos eternos y míticos ya que a través de su lente genera un cosmosgráfico globalmente perfecto.

Mas info: https://www.facebook.com/GiulianoBekor/

Carlos Flaqué Monllonch